Hagamos la diferencia

25 años de la Ley General de Telecomunicaciones

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

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Transcribo las reflexiones de Rodolfo Reyes, como parte del equipo que preparó el proyecto de ley y voz experta en este tema de gran trascendencia para el país: “El 18-Nov-1996 se promulgó la Ley de Telecomunicaciones. La reforma del sector fue dirigida desde la gerencia de Guatel, haciendo eco de algunas iniciativas que habían surgido, entre ellas la ponencia presentada un par de años antes en el X Congreso Nacional de Ingeniería, organizado por el Colegio de Ingenieros. La ponencia en la cual trabajamos fue presentada y discutida con personas del sector económico y político, con el fin de abrir el mercado a competencia y transformar el monopolio estatal.

En la preparación del proyecto de ley trabajamos tres ingenieros de Guatel graduados en la Usac, un economista y dos abogadas del Cien, graduadas en la UFM; un abogado de la URL y una firma consultora internacional. Es pretencioso atribuir este trabajo a otras personas, aun cuando se tomaron en cuenta sus valiosos aportes. En 1996 había dos empresas de telecomunicaciones: Guatel (servicios fijos) y Comcel (servicios móviles). La ley permitió la entrada de varios operadores, llegando a estar activas una veintena de empresas, entre las cuales destacaron Comcel, PCS, Telefónica y BellSouth (servicios móviles); Guatel –transformada en Telgua– y Cablenet (servicios fijos). Surgieron varias pequeñas empresas orientadas a la prestación de servicios en áreas de difícil acceso, las cuales aprovecharon los subsidios otorgados por Fondetel para ofrecer telefonía comunitaria en áreas rurales. Otras empresas se orientaron a la prestación de servicios de datos y LDI.

25 años después, están operando las mismas dos empresas que empezaron: Telgua, con su filial móvil PCS (Claro) y Comcel (Tigo). Subsisten algunas pequeñas empresas con escasa participación de mercado. Volvimos al punto de partida, aunque durante el proceso observamos un importante crecimiento en la penetración de los servicios, especialmente del 2004 al 2013, cuando se multiplicó por 10 la cantidad de servicios móviles. Hoy el mercado de servicios móviles está saturado. Aunque desde el inicio del proceso se logró controlar el problema del subsidio cruzado que había entre los servicios internacionales y locales en la época del monopolio, otros problemas siguen afectando a los usuarios, como las altas tarifas que se pagan por acceso a internet y tarifas telefónicas diferenciadas por operador de destino, estas últimas totalmente injustificadas por el hecho de que dichos operadores forman ya parte del mismo operador que presta los servicios. Los problemas tarifarios se dieron desde el principio, cuando se hizo una modificación a la ley (1997), eliminando la orientación a costos de los cargos de interconexión, con el fin de mantener ingresos altos por terminación de tráfico internacional, favoreciendo así la venta del monopolio estatal. La otra empresa también fue favorecida cuando se hicieron cambios al artículo correspondiente a Derechos existentes (2002). Otros cambios introducidos en la ley con relación a portabilidad numérica, presuscripción, desagregación de red, alteraron su espíritu en materia de competencia.

Aunque en principio se concibió un ente regulador descentralizado y autónomo, la falta de mayoría calificada para la aprobación de la ley obligó a crearlo como una dependencia del Ministerio de Comunicaciones. Después fue despojado de su fondo privativo, comprometiendo seriamente su operación y funcionamiento. Por otro lado, Fondetel, inicialmente muy activo, es hoy inoperante y necesita reorientarse para abarcar otros servicios que coadyuven a reducir la brecha digital. A 25 años de ser promulgada, conviene revisar y adecuar la ley al entorno dinámico y en constante evolución de las telecomunicaciones, teniendo en mente el desarrollo del país, sin intereses particulares”.