Mirador

A Marcela, por 15 años de amor y sonrisas

Pedro Trujillowww.miradorprensa.blogspot.com

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Te vi nacer con la alegría de todo padre, pero pronto la naturaleza decidió detener tu respiración, aunque tú, con apenas instantes de vida, no estuviste de acuerdo. Fue una lucha de segundos —o de minutos, porque el tiempo se desajusta— hasta que volviste a la vida. Casi al año, descubrimos que un daño cerebral fue la consecuencia de aquellos duros momentos, aunque tampoco te rendiste, porque eso no está en tu condición. ¡Cuántos reclamos y explicaciones se piden al cielo! ¡Cuántas peleas con Dios! ¡Y cómo crece la fe en el ser humano y en lo que puede hacer con voluntad y confianza en sí mismo!

Los primeros años no fueron fáciles: entrenamiento, primeros pasos con ayuda, homeschooling, equinoterapia y aquellos aparatos caseros que te permitían progresar marcaron tu infancia. Imposible olvidar aquel día en que casi gritaste que querías ir al colegio en bus —como tu hermano—, porque seguramente te sentías encerrada. Ese fue, posiblemente, el punto de partida del cambio que necesitabas. Desde entonces, tu vida ha transcurrido por un camino de superación, trabajo y lucha constante, y siempre con la mejor y más iluminada sonrisa que un rostro puede reflejar.

A escondidas disimulé mis lágrimas cuando tenías dificultades, te caías, no conseguías tu propósito o se te complicaba abrir un simple sobre de azúcar, pero ya está superado, y con ver tus 15 primeros y felices años es suficiente para agradecer a la vida la oportunidad de seguir compartiendo contigo charlas de sobremesa, emocionantes películas, desafiantes tareas del cole o comer gomitas con complicidad, y tengo la sensación de haber completado satisfactoriamente un ciclo de vida.

Eres una quinceañera que rebosa alegría por vivir, con enorme consciencia de ti misma y de los seres humanos que te rodean, a quienes te he visto defender con coraje. Una mujer sensible, de eterna sonrisa, espíritu creativo, enorme fuerza de voluntad, increíble actitud, fe en la vida y positivismo sin límites, que destella en cualquier entorno y pinta de intenso color situaciones grises. Estoy convencido de que Dios pone en la Tierra a seres especiales para mostrarnos que no todos somos así, hacernos humildes y contar con referentes de nuestras limitaciones.

No tengo dudas de que serás sumamente exitosa y conseguirás aquello que te propongas, porque los obstáculos no están en tu agenda. Tomarás el rumbo que decidas y lo harás con la misma firmeza con la que emprendes cualquier cosa, aunque faltemos quienes te apoyamos y, cada vez más, nos limitemos a observar cómo avanzas. Sobraría este comentario, pero no pierdas el ánimo y la constancia inquebrantables ni la fuerza de tu carácter. Sigue siendo tú misma y continúa con esa fe imperturbable que prende tu espíritu a diario. Di las cosas de frente, como ahora lo haces, y que nada detenga tu marcha, aunque en algún momento se dificulte. También —al menos mientras yo viva— continúa seleccionando la música de nuestra lista compartida, las películas que vemos juntos y —de una vez— enséñame a hacer galletas, que suelen ser el placer vespertino de quienes vamos cumpliendo demasiados años.

Como papá, me siento inmensamente feliz de verte crecer y celebrar este nuevo paso en tu vida. Espero —por muchos años más— poder decirte cada día cuánto te quiero, lo linda que estás y que eres mi hija favorita, pero que tu hermana no me escuche, para no generar una “guerra filial”. Te amo con todo mi corazón, y quienes hayan experimentado lo que describo, seguramente compartirán la alegría que siento en este trascendental día.

Mi pollito lindo: MUY FELIZ CUMPLEAÑOS.