Con nombre propio

¡Aglomeración de virreyes!

Alejandro Balsells Conde @Alex_balsells

Trascendió que el contralor general de Cuentas recién electo por la mayoría oficial le solicitó la renuncia al subcontralor de Calidad y Gasto Público, César Elías, quien tuvo a su cargo dictaminar de forma negativa en el opaco negocio de la compra de los aviones a la República Argentina. El contralor, al ser abordado, señaló que él podía pedirle la renuncia a quien quisiera porque él tiene que tener gente de confianza a su lado y no se la había pedido antes porque no había tenido tiempo.

En la Contraloría fue contratado el general Juan Francisco Godínez Cuevas como jefe de seguridad, a los 15 días de haber asumido el nuevo mandamás, y por ende protege inmuebles y archivos del ente fiscalizador. El diario elPeriódico, en nota del lunes recién pasado, evidenció que el nuevo funcionario fue contratado a pesar de que la propia Cicig le informó al excontralor Carlos Mencos sobre el interés de algunos grupos por atentar contra información archivada, y sin importarle este contexto, esta administración colocó a un militar de la promoción de Otto Pérez a resguardar toda esa data.

El nuevo funcionario fue nombrado general por nuestro actual ministro y fue Jimmy Morales quien lo condecoró, quién sabe por cuáles méritos. Al ser consultado el contralor sobre la idoneidad del nombramiento, simplemente dijo que es su amigo y habían estudiado juntos en la Escuela de Comercio de Chimaltenango. En este sentido, la mayor autoridad fiscalizadora del país evidencia que poco importa que un funcionario como César Elías tenga 16 años de servicio y que la seguridad de los archivos esté a cargo de quien, sin duda, tiene nexos personales con quienes hicieron gobierno con los patriotas o estos señores que aún mandan. Solo con la forma de las respuestas del contralor sabemos que la Contraloría tiene nuevo virrey.

Por otro lado, es notorio que el fiscal Juan Francisco Sandoval no ha tenido mayor apoyo institucional en la nueva administración a cargo de Consuelo Porras. Además, es inexplicable que el Ministerio Público ni siquiera tome una posición jurídica en torno al amparo que promovió el procurador de los Derechos Humanos en relación con la decisión presidencial en torno al cierre de la Cicig. El Ministerio Público tiene también virreina.

El procurador general de la Nación presentó denuncia penal, ya hace un tiempo, y promovió antejuicio contra tres magistrados de la Corte de Constitucionalidad que osaron, en una decisión dentro del marco de su competencia, corregirle la plana al presidente de la República. Este hecho evidenció que en la PGN manda un virrey.

El ministro de Gobernación ha destituido a cualquier cantidad de jefes policiales y poco le importa el costo estatal en torno a la profesionalización y capacitación de los mismos. Poco importa a las actuales autoridades del interior nuestra seguridad. Siempre al ser consultado señala que busca gente “de confianza”, y esto es porque Enrique Degenhart, como buen pupilo del finado Álvaro Arzú, está seguro de ser virrey.

Tenemos virreyes por todas partes porque los guatemaltecos estamos tan poco apegados a las reglas democráticas y republicanas que cada cuatro años elegimos un rey como presidente; sin embargo, Jimmy Morales se lo tomó más en serio que todos los demás y el resultado es una tragedia o un ridículo. El bochorno presidencial en Argentina no tiene parangón, el ridículo en la reunión con Trump no tiene antecedente; sin embargo, la ausencia de reacción del sector académico, político, empresarial y sindical es aún peor.

Todos nos sabemos gobernados por la mediocridad más evidente del período democrático, pero la apatía es tal y el desconsuelo tan grande que vemos como normal virreyes en la república, y eso nos hace cómplices.