Catalejo

Al respecto del caso entre el Inguat y Arjona

Mario Antonio Sandoval

El concierto “Hecho a la Antigua” fue un muy agradable y afectuoso homenaje a la ciudad donde nació, de Ricardo Arjona, el artista popular guatemalteco más reconocido internacionalmente, acompañado un rato por quien ocupa el segundo lugar en ese campo, Gaby Moreno, y de músicos también de primera. No había terminado y ya circulaban por las redes sociales ejemplos del infaltable humor chapín vía memes simpáticos y hasta cierto punto cariñosos. Durante pocos días circuló el video, y el miércoles la sorpresa fue general, al saberse de la decisión de retirarlo porque el Inguat quería créditos por algunos videos usados en canción Mi País. El gobierno de nuevo aprovechó la brillante oportunidad de demostrar su proverbial estulticia.

Los autores tienen derechos para evitar la publicación desautorizada de sus obras, pero esto es discutible si se hicieron como parte del trabajo de alguien en una institución estatal, en este caso el Instituto de Turismo. Acreditar la autoría es entonces decisión voluntaria de quien las utiliza, pero a mi juicio deben ser entregadas a quien las pida u obtenga. Además, en el concierto fueron utilizadas varias tomas, unas de Ricky López, dedicado por cuatro décadas (como la señora de la canción…) a filmar Guatemala y darla a conocer al mundo. Por esas causas, insto a Ricardo Arjona a colocar de nuevo el video, porque Guatemala sale perdiendo al ser retirada una posible fuente de visitantes, ahora tan necesitados, y también para afianzar en los propios guatemaltecos las bellezas señaladas en esa canción.

Observé con interés el concierto. Escuché al cantautor con su acento guatemalteco ya casi desaparecido, contar algunos detalles íntimos, como la historia de la canción “Mi novia se me está poniendo vieja”. Lamenté no escuchar la sentida y melancólica canción al estar a punto de convertirse en la más importante fuente de ingresos de Mi País. Tenía varios años de no ver a Arjona y al verlo triunfante, con alrededor de medio siglo de edad, me recordé de cuando una vez, al inicio de su dura carrera artística, cantó como artista nacional en la presentación de un cantante extranjero, y un grupo de patanes le lanzaron monedas al escenario, en una muestra de burla malinchista imperdonable. Hoy es un triunfador en el campo de su arte.

Arjona, como todos los compositores, tienen canciones excelentes y otras no tanto; exitosas, aunque otras tengan más calidad y no hayan podido salir airosas en el veredicto popular. Incluso sus seguidores tienen preferencia por alguna canción, por motivos de simple gusto o porque les hacen regresar recuerdos amorosos, alegres o tristes. Pero ese es otro tema y no tiene relación alguna con su buena intención por presentarse después de varios años tanto en Guatemala como en la Ciudad de las Perpetuas Rosas. A mi criterio, las canciones mencionadas a lo largo de este texto son las mejores de su repertorio, y su voz y estilo se lucen mejor con melodías lentas, aunque a veces resulta algo complicado seguir las letras de las composiciones. Pero sin duda es un cantautor con un estilo muy propio, fácilmente identificable.

Conforme se supo de este penoso asunto, salió a luz la negativa o al menos el desinterés del Inguat por colaborar. No puede caber duda, porque el nivel de comprensión de sus autoridades por aprovechar algo es ínfimo. No es válido criticar al cantante por desear honorarios, pues actúa de manera profesional, como todos los músicos populares del mundo.
Lamentablemente, lo ocurrido refleja un sentimiento muy común en un número demasiado alto de guatemaltecos, consistente en “ningunear” lo propio. Pese a la aclaración de Inguat, ya se conoce también su poco interés en colaborar para ese concierto. Ejemplifica de nuevo los problemas causados por la incapacidad de quienes son nombrados a dedo por gobernantes improvisados al extremo, como el actual. En realidad, causa irritación y apena.