Catalejo

Al respecto del nuevo circo en el Congreso

Mario Antonio Sandoval

La intención oculta pero clara en el plan de Alejandro Giammattei para declarar el estado de Calamidad durante 30 días en todo el país, estaba en haber agregado la posibilidad estatal de adquirir cualquier clase de bienes y decidir cualquier tipo de contratos, todo sin llenar las formalidades de ley en el estado normal de la práctica del gobierno. En otras palabras, abrir la puerta a la repetición de casos como el de las vacunas rusas, adquiridas a pesar de haber otras empresas con precios a la mitad de la escogida, y a una larga serie de negociaciones oscuras. Esa fue la razón de la actitud del presidente del Congreso, Allan Rodríguez, quien alargó con todo descaro la sesión, y se pasó parte de esta con el celular en la mano para informarle, obviamente, la cercana e imparable derrota a Giammatei. Pero no fue lo único.

Con su característico rostro sin expresión y mucho descaro, Rodríguez se pasó el resto del tiempo llamando por celular a otros diputados, con el obvio fin de convencerlos gracias a ese poderoso caballero don Dinero. Mientras, una mujer estaba a su lado para impedir verlo en esa tarea telefónica, pero fue un fracaso porque había docenas de teléfonos celulares filmando lo ocurrido, rápidamente convertido en el interés de unos 200 mil ciudadanos. La gritería y caminatas por todos lados del hemiciclo protagonizadas por los diputados convirtió a la sesión en un circo, y aunque para muchas personas lo decidido fue lo correcto, la filmación “en vivo y a todo color” demostró la manera sin educación de la mayoría de diputados participantes. Por ello, la figura del Congreso y los diputados no mejoró en un gran sector ciudadano.

En resumen, un nuevo fracaso parlamentario provocado por un Congreso donde el pacto de corruptos por segunda vez dio muestras claras de resquebrajamiento y la oposición se unió. La ira presidencial fue notoria ayer, cuando estaba reunido con alcaldes de Sacatepéquez y uno de ellos le suplicó llevar vacunas. El mandatario lo contradijo y luego no lo dejó hablar. A pesar de los criterios de Giammattei sobre la forma debida de atacar la pandemia, el fracaso en el Congreso fue extraordinario porque nunca antes un parlamento había mantenido un criterio distinto al de la Presidencia, sobre todo si tiende al autoritarismo. Lo ocurrido obliga a un replanteamiento de las estrategias para poder gobernar, tarea hoy afianzada y considerada por los guatemaltecos como un sinónimo de corrupción, cada vez más evidente y desvergonzada.

Los diputados vencedores en la sesión del miércoles tienen ahora la tarea de sugerir formas para atacar el verdadero problema: la salud ciudadana, ahora afectada por corrupción y mala organización. Lo merecen los hombres y mujeres del país, pero sobre todo el personal médico, cuyos desesperados llamamientos a un uso adecuado de los miles de millones de quetzales en deuda pública autorizados por el Congreso y ahora sin un conocimiento suficiente de a dónde fueron a parar y cómo se llaman quienes guardan en sus bolsillos ese dinero, regado de sangre inocente desde hace varios meses. Si no se hacen esos planes, la victoria del miércoles, aunque permita ahorrar dinero, será pírrica.

 

PETICIÓN PARA MARIO ROBERTO
Ayer lo supe: Mario Roberto Morales, mi amigo desde hace 54 años, tiene covid y necesita una colaboración económica de amigos y lectores para enfrentar los costos. Premio Nacional de Literatura, miembro de la Academia Guatemalteca de la Lengua, novelista, poeta, columnista. Favor de enviar donativos al Banrural, cuenta de ahorro 4266007413, a nombre de María Consuelo Morales.