Desde Ginebra

Algunas lecciones que nos deja la crisis

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

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Debido al avance del coronavirus en el mundo, las garantías en materia de salud pasaron a un primer plano y la primavera llegó con la sensación de que aún falta lo peor. Sin embargo, cada crisis es también una oportunidad y es posible que la actual epidemia permita a la humanidad a percibir el peligro de la falta de unidad global, un asunto claro es que la unión de todos los seres humanos es lo que nos está enseñando esta crisis.

En general es en estas situaciones que se pone a prueba a las poblaciones cuando saca lo peor de la gente, pero también resalta lo mejor de las personas quienes han obedecido las instrucciones a trabajar desde sus casas, sacrificando su vida social que ha desaparecido, y muchos han comenzado a prepararse mentalmente para una eventual cuarentena de largo plazo. Para la mayoría de las personas en el mundo occidental prácticamente todo lo que solían hacer, por el momento se ha esfumado.

No cabe duda de que el respaldo internacional estará logrando reducir la dispersión del virus y la alianza entre Estados logre neutralizar la pandemia, y los científicos de varias nacionalidades aportarán para conseguir la cura del covid-19. Lo que si parece cierto es que, esta emergencia global cambiará la geopolítica mundial y ha sacudido a todo el sistema global. Por el momento el planeta parece estarse paralizando.

Lo que en tan solo unos meses parecía un problema sanitario, en una remota ciudad china, se convirtió en una inédita crisis de salud que tiene al mundo en jaque. Como no sucedía desde la Segunda Guerra Mundial, la crisis sanitaria unió a la comunidad internacional alrededor de un tema común. La maquinaria social y económica del proceso de globalización del siglo pasado, parece tambalearse por cuenta de un virus.

Pero esta insospechada y repentina crisis global también ha advertido sobre otras realidades sorprendentes. La mejora de la calidad del aire en las zonas sometidas a la cuarentena puso de manifiesto los problemas medioambientales ocasionados por la globalización, y una actitud internacional unificada podría también aplicarse a alcanzar efectivamente los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Podremos anticipar inversiones importantes en la salud y la medicina a distancia que con la robotización se acelerará para depender menos de individuos que podrían estar enfermos o incapaces de ir a trabajar.

Cuánto tiempo deberá encerrarse un país, es la pregunta que se hace todo el mundo, pero no se puede pensar que de repente, en una semana o dos esto va a terminar. No hay posibilidad de eso, más bien serán varias semanas sino meses, por lo que debemos estar preparados. Habrá que ver si, al erradicarse la pandemia, la globalización vuelve a ponerse en marcha como si nada hubiera pasado. Pero con cada día que pasa, esta posibilidad es más remota.

Es increíble que en 2020 más de la mitad de los estudiantes del mundo no vayan a clase, o que en varios de los países del primer mundo estén confinados en casa. Pero esta inesperada alteración del orden natural, también ha advertido sobre otras realidades ignoradas, como se puso de manifiesto la mejora de la calidad del aire y del medioambiente en las zonas sometidas a la cuarentena, lo que nos hace pensar que la contaminación, que las ciudades, después de todos estos años de contaminación, podrían revertirse si se toman las enérgicas medidas necesarias. En todo caso, las respuestas definitivas a estas preguntas aún están por responderse.