Por la libertad

Arranca la campaña electoral 2019

Entramos ya en plena campaña política y aunque parezca mentira, la incertidumbre es mayor que nunca. De los candidatos que encabezan las encuestas para la Presidencia y Vicepresidencia, uno ya no puede continuar —no fue inscrito—, los otros dos están con demandas que en cualquier momento pueden prosperar y afectar sus candidaturas. El resto está a la expectativa y por ello, no se puede especular lo que va a pasar.

Es una situación atípica en unas elecciones en la que los ataques entre sí de dos de los que puntean en las encuestas son muy fuertes y graves. Por otro lado, buena parte de la culpa de esta situación la tiene nuestro sistema de elección de jueces y magistrados. Todos han sido electos por funcionarios y políticos de turno que resultan afines a los mismos. Por eso existe una aparente complicidad a la hora de atacar con demandas a un candidato o defender a otro blindándolo contra potenciables demandas. Todo esto independientemente de si cometieron o no algún delito.

Algunos han llamado a esta situación la “judicialización de la política.”. Entiendo que lo que se pretende decir con esto es que los jueces están afectando positiva o negativamente a algún candidato al aceptar o rechazar ciertas demandas contra ellos. Están ejerciendo una influencia que va más allá de sus funciones solo porque tienen el poder para ello. Si los jueces y magistrados se eligieran por sorteo entre los calificados, se minimizaría la “judicialización de la política”. Es una de las reformas al sistema de justicia que se deben hacer cuanto antes.

Sea como sea, el tiempo es inexorable y estamos a menos de tres meses de las elecciones. Se ven nubarrones y oscuridad en este camino. Se anticipan problemas. No me pregunten cuales, solo se siente en el tenso ambiente actual. Me imagino que con estas demandas pueden sacar de la campaña a un candidato de los favoritos. Así pueden ayudar a subir a uno que no figuraba aún entre los primeros. Aparte las sorpresas. Ya tuvimos sorpresas en las elecciones pasadas. Un candidato que no era político ganó las elecciones. Y no nos lo esperábamos. Podría repetirse esta situación. ¿Quién la descarta? Y hay muchos candidatos que podrían subir en las encuestas en poco tiempo por el desencanto de lo que vemos entre los primeros.

Recordemos que votaremos para presidente, vicepresidente, alcaldes y diputados. Es una elección de las más importantes. Los guatemaltecos queremos votar por alguien que continúe con el trabajo de disminuir los homicidios —llevamos una tendencia fantástica bajando este índice que en el 2009 tuvo un pico de 46.4 homicidios por cada cien mil habitantes y el año pasado cerramos en 22.4 homicidios por cada cien mil habitantes—, extorsiones —que son el pan de cada día y en vez de disminuir se incrementan—, corrupción en el Gobierno —esperamos mejor gente y menos delincuentes que trabajen en las instituciones públicas para que la corrupción espantosa que sigue permeando los principales organismos del Gobierno disminuya— y que los guatemaltecos tengan más y mejores oportunidades de mejorar su nivel de vida.

Las encuestas acerca de las prioridades de los guatemaltecos vuelven a dar el mismo resultado que las que se hicieron en elecciones pasadas. Se trata de dos asuntos urgentes: Seguridad y justicia, por un lado, y mejores oportunidades de nivel de vida, por el otro. En pocas palabras, seguridad y justicia y un vigoroso crecimiento económico. Sin seguridad y justicia no vendrán las inversiones necesarias para que las oportunidades de los guatemaltecos se multipliquen.