Liberal sin neo

Arrepentíos o pereceréis

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

El planeta está en peligro y es culpa suya; afloje sus dineritos para que la ONU y las oenegés lo arreglen. Cerca de 27 mil asistentes provenientes de 200 países participaron en la conferencia sobre cambio climático en Madrid—COP25, lanzando copiosas toneladas de CO2 a la atmósfera. La conferencia no logró los principales objetivos que se había propuesto. Según informa CFact, el secretario general de la ONU y expresidente de la Internacional Socialista, Antonio Guterres, se mostró decepcionado, declarando que “la comunidad internacional perdió una importante oportunidad para mostrar mayor ambición para la mitigación, adaptación y financiamiento para enfrentar la crisis climática”.

Dos términos destacan en la frase de Guterres, la primera y más importante es financiamiento. Salvar al planeta requiere mucho dinero, vastos ríos de dólares es la salvación, fluyendo por las manos de la ONU. La segunda es “crisis climática”, una considerable elevación de rango de lo que fuera el problema de gases de invernadero, que pasó a simple cambio climático, ahora es crisis y emergencia, haciendo más urgente el río de dólares. Cómo no estar decepcionado si no se logran acuerdos que significan US$100 mil millones, extorsionando a los países ricos, a ser repartidos a los países “vulnerables”, ¡imagine la cantidad de “proyectos” que se pueden repartir las burocracias y las oenegés!

Uno de los mayores fracasos de la COP25 fue no alcanzar acuerdos sobre el Artículo 6, que tiene que ver con el mercado internacional de carbono. Este es un esquema donde los que producen y emiten carbono le pagan a los que no producen y no emiten carbono; básicamente un mecanismo de redistribución de riqueza. Este sería un eje de la democracia: dos lobos y un ternero votan para decidir que habrá de cena. Tampoco se lograron compromisos nacionales para reducir emisiones ni se lograron “acuerdos” para que los países prósperos paguen a países pobres por las pérdidas y daños causados por el mal clima.

Una estrella del evento fue Greta Thunberg, la adolescente sueca con el sermón de como los adultos están destruyendo el futuro de los jóvenes. Greta publicó una foto de su viaje de regreso a casa, sentada junto a su equipaje en el piso del tren, sacrificándose por la causa. La empresa ferroviaria alemana respondió que hubiera sido más bonito que contara lo bien que se le cuidó y atendió en su asiento en primera clase. Craig Rucker señala que Greta está acostumbrada a viajar en primera; llegó a EE. UU. en un yate de carrera de lujo —eso sí, de vela— puesto a su disposición por la familia real de Mónaco.

El COP25 en Madrid trató de ponerle dientes al Acuerdo de París, agenda que quedó pendiente para otro festival masivo de emergencia climática, el próximo año en Glasgow. China es el mayor emisor de combustibles fósiles y procesos industriales, responsable del 30% del total mundial, superando por mucho a EE. UU. (15%) y la Unión Europea (9%). Donald Trump retiró a EE. UU. del Acuerdo de París porque China e India (7%), quedaron exentas de reducir sus emisiones.

La contaminación ambiental es un grave problema. En el largo plazo los combustibles fósiles y el motor de combustión interna probablemente serán insostenibles. Es necesario desarrollar e implementar las tecnologías verdes para sostener a más de siete mil millones de habitantes en el planeta. Pero esto no vendrá de los gobiernos ni de oenegés. Vendrá por la innovación empresarial en mercados libres, dándole a la gente lo que quiere. Si es que no se destruye primero la libertad individual, sacrificada en el altar de la emergencia climática.