Catalejo

CC decapita y entierra el sueño de los atletas

Mario Antonio Sandoval

Publicado el

No es exagerado interpretar la decisión de la Corte de Constitucionalidad como la guadaña causante de la muerte del sueño de los jóvenes atletas guatemaltecos de competir en los juegos olímpicos en representación de Guatemala. Quedan a la orilla del camino los esfuerzos, entrenamientos —a veces de años— con el fin de asistir a las justas deportivas internacionales solo superadas en el interés generado por el campeonato mundial de futbol. A partir de ahora, solo falta recibir la notificación del Comité Olímpico Internacional (COI) dentro de poco, cuando su comité ejecutivo se reúna en Suiza. No es necesario ser genio para saber cuál será y por ello desde ayer comenzó una etapa de luto para el deporte olímpico, con graves riesgos de ampliarse a la FIFA.

Las principales víctimas son los atletas, quienes ven esfumarse sus posibilidades de participación por motivos de pugnas internas en el Comité Olímpico Guatemalteco. Ciertamente pueden participar, pero deben sufragar sus gastos, no participan como representantes de Guatemala, y si ganan alguna medalla no pueden subir al podio ni escuchar su himno.
Deportivamente, carecen de nacionalidad, al ser representantes del COI. Merecen un abrazo de agradecimiento por sus esfuerzos y tiempo empleado en los entrenamientos, el cual les envío yo con todo afecto, sin conocer a ninguno de ellos. Están fuera porque el gobierno estaba interesado en tener control del comité, aunque este al quedar fuera convierte a sus integrantes en personajes de utilería.

La decisión de la CC, entre cuyos miembros se encuentra Leila Lemus, ex secretaria privada de Giammattei, rompió compromisos deportivos firmados desde hace tiempo por el país, en buena parte debido al escaso o nulo conocimiento y relación con el deporte fácil de señalar en varios de los directivos beneficiados. El presidente es Jorge Rodas, exjugador de Municipal; el vicepresidente, José María Iglesias; el vocal I, Selvin Ponciano, gerente del Municipal; Walter René Vásquez, secretario del diputado Gustavo Cruz, del partido BIEN, y Edwin Giovani Bi, secretario del diputado Gustavo Cruz, también de Bien. Esta integración demuestra el interés del gobierno por apoderarse del control del COG, aun a costa de su derrumbe y del tortazo a los atletas.

La junta directiva anterior estaba integrada por Gerardo Aguirre, exseleccionado del softbol y cuyo nombre está colocado en el salón de la fama de la federación mundial de ese deporte. Ha sido criticado por algunas decisiones y por haber ejercido tres períodos consecutivos. También lo integran Juan Carlos Sagastume: iron man y triatlonista; Lorena Toriello de García, triatlonista; Claudia Rivera, judoka campeona de bronce latinoamericana y otro en los Juegos Panamericanos y del Caribe. El quinto miembro es Rafael Cuestas. A primera vista, es notoria la diferencia, porque llenan el requisito de haber tenido destacada práctica deportiva. Todo hace despertar sospechas de las verdaderas razones por esta larga lucha de poder en el deporte nacional.

Vale la pena insistir en este asunto fundamental. La planilla gobiernista perdió las elecciones y pidió al CIU ordenar su repetición. Lo hizo, volvieron a ser vencidos y entonces acudieron a la CC, donde contaban con el apoyo. Por aparte, es irónico: uno de quienes más luchó por solidificar al COI y sobre todo respetar sus decisiones fue Alejandro Giammattei Cáceres, un famoso y distinguido médico guatemalteco. Irónicamente, es su hijo quien ahora con sus decisiones tira a la cuneta del camino al olimpismo guatemalteco al no aceptar a la directiva pro oficialista. Como adorno a ese pastel de lodo, el país saldrá en la prensa internacional, otra vez, como un lugar donde no hay ley.