Catalejo

Comisión anticorrupción debe ser multidisciplinaria

Mario Antonio Sandoval

El mandatario Alejandro Giammattei anunció el martes pasado los nombres de quienes escogió para integrar la Comisión Presidencial contra la Corrupción, como parte del cumplimiento de sus promesas de campaña a este respecto. Por su fundamental importancia, es explicable para los ciudadanos y también conveniente para el gobierno enterarse de criterios expresados por columnistas, analistas, académicos y otros miembros de instituciones nacionales, con el fin de permitirle considerarlos. Su decisión expresa la idea de solamente utilizar a funcionarios de puestos ocupados por personas escogidas por él mismo. Por eso estoy convencido de la necesidad de integrarla en forma multidisciplinaria y con esa lucha anticorrupción como su única tarea.

Las entidades integrantes (sin importar quiénes son las personas) son: la Presidencia, los ministerios de Gobernación y Finanzas, la Procuraduría General de la Nación, las secretarías General y de Planificación y Programación de la Presidencia, y los directores ejecutivos de las comisiones presidenciales Contra la Corrupción y de Centro de Gobierno. Todo gira alrededor del primer mandatario, y debido a ello, a mi juicio será muy difícil en la práctica realizar acciones distintas a lo planificado o decidido por él. Se trata, además, de personas con una sin duda larga serie de atribuciones legales y administrativas, lo cual obligó a planificar reuniones en espacios de tiempo muy alargados, con el esperable resultado de una disminución en la velocidad de las urgentes decisiones.

Los puntos de vista de personas integrantes de entidades no gubernativas deberían ser considerados como asesoría al presidente, quien debe escoger entre los integrantes del gobierno quién es la persona al mando, o al menos con la calidad de un “primero entre iguales”. Esto es indispensable porque las tareas son complejas y variadas: dar seguimiento a los acuerdos internacionales y los compromisos decididos por el gobierno en cuanto a la política pública contra la corrupción, aun no anunciada por el poco tiempo pasado desde la toma de posesión, aunque hubo un largo lapso, de varios meses, desde la victoria electoral. A ello se agrega coordinar el traslado de informes a esa comisión.

Es necesario ir en busca de otros criterios para la lucha contra la corrupción, vista positivamente por todos los ciudadanos no involucrados con semejante lacra. En su columna del martes, Leonel Toriello recuerda lo expresado por Marco Tulio Cicerón (año 42, antes de Cristo): “Una nación puede sobrevivir a sus idiotas y hasta a sus ambiciosos… pero no a los que medran con la corrupción… que trabajan en nocturnidad para socavar los pilares de la sociedad… Debiéramos temerle menos a los asesinos que a estos desgraciados”. Por eso afectan a todos. Por eso se debe colaborar. Por eso deben ser expulsados de inmediato los funcionarios escogidos a quienes se les descubran actos corruptos actuales o convertidos en esqueletos guardados en el clóset.

El ambiente en este momento es propicio para recibir respuestas positivas a los llamados presidenciales para participar en esta cruzada. Su complejidad obliga a una tarea cotidiana, sin descanso. Las columnas periodísticas deben ser reunidas por los encargados de la lucha para buscar ideas. La última semana he visto por lo menos una docena de estas, convertidas en asesoría gratuita. Ciertamente para muchos la prensa es un enemigo, sobre todo la de opinión, sin darse cuenta de la conveniencia de su existencia. A ellos no se les podrá convencer porque son corruptos o porque admiran inconscientemente a quienes la practican. Pero no hay tiempo para perder. Los caminos de mil millas se comienzan con un paso, y me causa esperanza ver el interés del mandatario por continuar.