HAGAMOS LA DIFERENCIA

Cómo romper el círculo vicioso

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Sentados con mi hermano Rodolfo Reyes, a la espera de que mi papá saliera de una intervención quirúrgica, reflexionábamos sobre la situación actual del país, y las escasas salidas al embrollo político actual, donde se han cooptado todos los organismos del estado. Los últimos acontecimientos muestran como se ha tomado el organismo judicial, al tener ya controlados el poder ejecutivo y el legislativo. Pero no nos equivoquemos, los gobernantes en turno son maquiavélicamente manipulados para estar al servicio de grupúsculos que son el verdadero poder en el país. La corrupción campea por toda la estructura estatal, y los recursos no son utilizados de manera adecuada. El gobierno ha colapsado, ha perdido credibilidad y el desencanto de la población es generalizado. Los problemas de la nación lejos de resolverse se han agudizado y ponen en peligro las funciones del estado.

' Las comunicaciones actuales podrían aglutinar a personas íntegras para cambiar al país.

Samuel Reyes

Las salidas a esta agobiante situación son escasas. Pero es importante hacer propuestas con la esperanza de que algún día el país se encamine al verdadero desarrollo, pues es un país con gran potencial como lo he expresado en artículos anteriores.

Ingenuamente hemos pensado, con la libertad que nos da el hecho de nunca haber pertenecido a partido político alguno, una solución sencilla y fácil, si existiera la voluntad de realizarla: -El país debe ser gobernado por personas honestas, íntegras. -Alguien probo debe tomar la iniciativa y empezar por buscar diez personas igualmente honestas dispuestas a servir a la nación. -Establecer un elevado y estricto código de conducta para cada uno de los que participen en él. Debe prevalecer el “bien común” antes que el “interés personal”. -Con una organización de tipo piramidal podría hacerse una convocatoria rápida para iniciar el movimiento y llegar al poder en este país. -Cada una de las diez personas en el grupo promotor convocan a su vez a diez personas más y así sucesivamente, haciendo un movimiento en forma piramidal. Bastaría con seis acciones de este tipo para alcanzar un millón de “afiliados”. -El movimiento debe ser puro, genuino y sin ofrecer ningún puesto, ni prebenda a cambio. -Aglutinados ya en la dirección del progreso del país, correspondería inscribir un nuevo partido, sin intereses, condicionamientos ni compromisos previos. -Si el movimiento se mantiene puro, sin permitir el acceso o la permanencia de personas con intereses espurios, puede llamar la atención de la población en general. -Luego debe hacerse una elección de los candidatos a los puestos mediante un perfil definido, pudiendo en esta instancia participar personas que no pertenezcan al movimiento, siempre que tengan las competencias necesarias para desempeñar las posiciones. -Seguramente se llega al poder, luego de lo cual los puestos en las diferentes dependencias estatales también deberán ser otorgados mediante concursos de oposición limpios.

Se vale soñar, y aunque muchos lo vean imposible, es fácil de ejecutar. Obviamente alguien deberá tomar la iniciativa, pues es un movimiento que debería surgir incluso sin el impulso inicial de las personas que lo proponemos, porque debe ser un proceso sano, limpio, sin intereses personales.

El país no tiene más salida que un cambio completo, pero para ello no debe haber compromisos que aten, pues los últimos presidentes terminaron arrodillados ante los verdaderos poderes ocultos en este país decidiendo mejor aprovecharse de las circunstancias para gozar de las mieles del poder, vendiéndose por un plato de lentejas.

ESCRITO POR:

Samuel Reyes Gómez

Doctor en Ciencias de la Investigación. Ingeniero agrónomo. Perito agrónomo. Docente universitario. Especialista en análisis de datos, proyectos, educación digital. Cristiano evangélico.

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