Liberal sin neo

Con tres no hay progreso

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

El número mágico para la economía de Guatemala parece ser el tres, más o menos. Tanto la tasa real de crecimiento económico anual como la tasa anual de inflación es cercana a 3%, y para el mes de noviembre de 2018 la variación interanual de la serie tendencia ciclo del Índice Mensual de la Actividad Económica fue de… 3.33%. Estos números están en línea con lo que estamos acostumbrados a esperar para la economía del país, un poco menos o más de 3% de crecimiento de la economía e inflación. No hay nada que celebrar. De hecho, cálculos oficiales pronostican crecimiento económico de entre 3 y 3.8% para 2019, donde el segundo número es el optimismo de enero y el primero será la realidad a fin de año. El estancamiento de la economía sigue tristemente estable y el sector más dinámico es la dependencia de las remesas.

La Encuesta de Expectativas Económicas al Panel de Analistas Privados (EEE) Diciembre 2018, arrojó solo un número optimista. El Índice de Confianza de la Actividad Económica del Sector Privado fue de 36.11% en diciembre 2018, un aumento de 13.8% sobre el mes de noviembre y el más alto desde enero. Aun así, este índice es significativamente inferior a los niveles por encima de 50 alcanzados durante el primer semestre de 2017. En los últimos dos años, el nivel más alto de este índice fue 58.04, en enero 2017, y el más bajo fue 20.84 en octubre del mismo año.

Los indicadores sobre el nivel de confianza en diciembre 2018 no dan para ponerse alegre. En diciembre 2018, a la pregunta “¿Cómo considera que evolucione el clima de negocios para las actividades productivas del sector privado en los próximos seis meses en comparación con los pasados seis meses?”, 11.1% considera que mejorará, 77.8% que igual y 11.1% que empeorará, comparado con 25%, 56.3% y 18.7%, respectivamente, en enero 2018. A la pregunta “¿Considera usted que actualmente la economía del país está mejor que hace un año?”, 22% respondió que sí y 77.8% respondió que no; superando las de enero, que fueron respectivamente 12.5% y 87.5%. A la pregunta “¿Espera usted que la evolución económica del país mejore durante los próximos seis meses?”, 44.4% respondió sí y 55.6% respondió no. Finalmente, a la pregunta “¿Cómo considera que sea la coyuntura actual de las empresas en el país para efectuar inversiones?”, 0% respondió que es buen momento, 55.6% no está seguro y 44% respondió que es mal momento. El número significativo es cero, el porcentaje de entrevistados que piensa que es buen momento para invertir, altamente indicativo del clima y que lo más seguro es la incertidumbre; la inversión de hoy es la producción y consumo de mañana.

El panel de entrevistados estimó que el PIB registraría un crecimiento de 2.9% en 2018 y de 3.1% en 2019, que a manera de coincidencia métrica arroja como promedio el número mágico de 3%, más de lo mismo, que no es progreso. Hay muchos factores que afectan a la economía del país, sobre los que Guatemala carece de control, como los precios del petróleo y de los productos tradicionales de exportación, banano, café y azúcar, o el crecimiento económico en China y Europa. Pero hay otros muchos factores sobre los que Guatemala sí puede trabajar, en particular el clima de inversión y las expectativas sobre el futuro del país.

La conflictividad e inseguridad hunden al país. La incógnita para 2019 es si es posible que surjan los liderazgos que sean capaces de formular una visión de progreso y logren los consensos políticos necesarios para alcanzar objetivos trascendentes. Suena a promesa política vacía, pero es justamente lo que hace falta.