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Corrupción: ¿cómo eliminarla?

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El presidente ha creado una comisión interna que depende de la Presidencia para eliminar la corrupción. ¿Me pregunto si este es el camino correcto para eliminarla? En el pasado tuvimos la famosa Cicig y el país sigue teniendo actos de corrupción por todos lados. ¿Entonces?

Veo la comisión creada como un mecanismo interno de la presidencia para detectar anomalías en el actuar de los funcionarios. Está bien, pero no es la forma de eliminar la corrupción. ¿Por qué? Porque la corrupción va de la mano con el tamaño del gobierno y las funciones públicas que implican un monopolio en la entrega de un documento, un trámite, un permiso, una licencia, un contrato.

Alguien me decía que bastaría con meter gente honesta, pero eso no es cierto. No puedes determinar quién es realmente honesto y quién no. Lo que sí puedes hacer es crear un sistema blindado contra los actos de corrupción. ¿Cómo? Sencillo, reduciendo la cantidad de actividades que realiza el Gobierno, eliminando el monopolio de los funcionarios en la entrega de documentos, licencias, permisos o lo que sea, y permitir que exista competencia en las actividades públicas.

Si el Gobierno decide eliminar una buena parte de lo que hace actualmente, la corrupción disminuirá de inmediato. Comenzaría eliminando el Ministerio de Desarrollo, que ha sido cuestionado desde su origen por tantos señalamientos de corrupción y clientelismo. Seguiría simultáneamente eliminando las aduanas, que son un foco eterno de corrupción. No hay gobierno en el que no se escuchen señalamientos de extorsiones por parte de funcionarios de aduanas, debido a la discreción que manejan a la hora de cobrar los impuestos de importación, dependiendo de la partida arancelaria que decidan aplicar a un determinado producto. Recuerdo el caso de un amigo que importó equipo para pastelería, pero se lo calificaron como equipo de repostería (o al revés). El tema es que uno pagaba arancel y el otro no. Los vistas de aduana querían que pagara el arancel y al pelear el tema porque en realidad es lo mismo sugirieron pedir soborno. No se les dio, se peleó el asunto, pero tomó tiempo resolverlo.

La corrupción ocurre a todo nivel. Basta con darle un cierto poder monopólico a un funcionario, desde un policía hasta un ministro, para que la corrupción esté a su servicio en forma instantánea. Es tan cierto el dicho de Lord Acton: “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe en forma absoluta”.

Es verdad que la corrupción ocurre a todo nivel, también en lo privado. Pero en lo privado es más difícil, pues los propietarios están continuamente supervisando de cerca las actividades de sus empleados, a través de estrictos controles internos. Curiosamente, la corrupción tiende a ocurrir en las empresas más grandes, donde puede perderse temporalmente ese control por el tamaño y crecimiento de esta. Pero no dura mucho y, tarde o temprano, el que la hace la paga. Esa persona queda fichada para siempre y difícilmente encontrará otro empleo.

En el Gobierno, la impunidad ha hecho que en todo este mundo de regulaciones que agobian a nuestra Guatemala (se estima que tenemos entre 70 y 90 mil regulaciones) cualquier funcionario se sienta poderoso y dueño de su sello, su firma, su permiso, y esto le da poder de atrasar o adelantar un expediente, creando una ventana de oportunidad para los actos corruptos. Si se eliminara la mayoría de estas leyes, regulaciones, permisos, licencias, estudios y se redujera el tamaño del gobierno y permitiera competencia, entonces se minimizarían los actos de corrupción.