Liberal sin neo

Cosa de blancos

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

El Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana (el Museo) es un museo del Smithsonian Institution, localizado en el National Mall, en Washington, D.C., Estados Unidos. Es el más nuevo museo del Smithsonian Institution —que alberga el espectacular Museo de Historia Natural— y el único museo nacional de EE. UU. dedicado exclusivamente a la documentación de la historia, cultura y vida afroamericana. Es visitado anualmente por dos millones de personas y se sostiene principalmente con fondos públicos, impuestos que pagan los tributarios.

Recientemente, el Museo fue objeto de controversia por haber publicado en su página web e instalaciones, una infográfica titulada Aspectos y suposiciones de la blancura y cultura blanca en Estados Unidos (Aspects and Assumptions of Whiteness and White Culture in the United States). La presentación fue tomada de un libro de Judy H. Katz (1978), que enumera 50 “atributos de las personas blancas”. Estos atributos —valores y estándares— han sido normalizados. Las etnias, razas o culturas que no se acoplan a estos atributos blancos y los adoptan, dice la teoría, son oprimidas y vistas de menos.

La presentación gráfica del Museo ilustra catorce categorías de “la cultura blanca dominante”. ¿Cuáles son estas categorías de la cultura dominante? El individualismo, la idea de que el individuo es autónomo, tiene control de su propio destino, poder para darle forma a su futuro y obtiene lo que merece por su esfuerzo, es un valor blanco. La estructura o núcleo familiar; padre proveedor, madre ama de casa y 2.3 hijos, niños independientes en “su propia habitación”, es un valor blanco. Darle importancia al método científico, el “razonamiento objetivo lineal”, relaciones causa efecto, énfasis en lo cuantitativo y análisis de datos, es cosa de blancos. Referirse a la civilización occidental o tradición judeocristiana es de blancos. La ética de trabajo, la creencia de que el trabajo duro es la clave del éxito, trabaja antes de jugar, posponer gratificación y orientarse al futuro, son todos conceptos e instrumentos de la cultura blanca dominante. Valorar bienes, espacio y propiedad, la tenencia de propiedad, así como mantener horarios rígidos y ser puntual, son atributos blancos. Creer que la intención debe ser valorada al juzgar la gravedad de un delito y hasta la “orientación hacia la solución de problemas”, son valores blancos.

Requeriría mucha imaginación inventar esto; si no lo cree, búsquelo. Es más, esta fantasmagórica forma de entender las relaciones de poder y la sociedad, se ha infiltrado en la academia a todo nivel en EE. UU. Se enseña a niños en las escuelas y a jóvenes en las universidades, especialmente en los departamentos de Humanidades. Solo hay que ver cómo estas ideas se desplegaban en primera plana en un museo público que forma parte de un complejo histórico cultural que está entre los más prominentes y prestigiosos del mundo —el Smithsonian. Tras fuertes reacciones que fueron desde la indignación hasta el sarcasmo, el Museo retiró la presentación, con una disculpa.

Pienso que muchos de estos llamados atributos o valores blancos son en realidad hábitos y costumbres aprendidas en la larga evolución social y cultural humana. Son valores que están presentes de alguna manera en toda sociedad que pretenda ser medianamente próspera y exitosa. Seguramente no son valores que corresponden a una raza o cultura, son patrimonio universal. Es una lástima que se usen como vehículo para la confrontación y el conflicto —la lucha entre identidades. No se crea que en Guatemala estamos inmunes a este virus.