Ventana

Cuenca Mirador, un santuario natural

Rita María Roesch clarinerormr@hotmail.com

Publicado el

“Ahora que el lenguaje de ecosistemas se aplica a todas las ciencias, los grandes avances del maya antiguo se podrán apreciar más porque su vida estaba unida al ecosistema de la selva. Sin embargo, nuestro patrimonio natural y cultural, donde florecieron decenas de ciudades mayas, en las tierras bajas de Petén, se encuentran en un punto de vida o muerte”, denunció el Clarinero. Si dejamos que la selva siga siendo quemada por el narcotráfico y talada por los madereros, si permitimos que sigan muriendo calcinados o cazados sus nawales, jaguares, monos, tucanes, guacamayas, armadillos, pavos ocelados, lagartos… será imposible descubrir los secretos de su brillante civilización. ¿Por qué no atendemos esta emergencia? “La urgencia es ahorita”, dijo el Dr. Richard Hansen, quien lleva investigando y protegiendo el invaluable tesoro cultural y natural de la Cuenca Mirador desde hace 37 años.

El 16 de mayo, en el Museo Popol Vuh, el Dr. Hansen presentó la conferencia La Cuenca Mirador –Calakmul: Retos y Oportunidades para Salvar la Cuna de la Civilización Maya. No es la primera vez que escucho su angustioso llamado para salvar el último bosque tropical en Centroamérica. La Cuenca Mirador se encuentra al noroeste de Tikal, en la Reserva de la Biosfera Maya, a 160 km de la Isla de Flores, Petén. En ella existen más de 50 ciudades excepcionales, que datan de mil años a.C. hasta 150 d.C. Las pirámides de El Mirador son ¡extraordinarias! La Danta mide 72 m de altura, con una base de 800 metros cuadrados que hace lucir pequeña a la gran pirámide de Egipto. También es espectacular la pirámide El Tigre. Si la colocamos en la misma escala en Tikal, cubriría la Plaza Central con el Templo I y el II. Otro hallazgo sorprendente son las piscinas de agua, creadas 300 años a.C., decoradas con un friso de estuco que representa a los héroes gemelos del Popol Vuh. Otra maravilla es el sistema de calzadas que conectaban decenas de ciudades. Eran supercarreteras cementadas, de 40 m de ancho y 2.60 de alto. ¡Las más grandes en el mundo! Fueron construidas hace 2,500 años. Las calzadas romanas medían un metro y medio de ancho. ¿Por qué arriesgar este patrimonio único?

Los comunitarios están muy preocupados por las quemas que devastan la selva. No es un secreto que los narcotraficantes incendian el bosque para convertirlo en potrero para lavar su dinero con ganado. Cuando se abre un camino, la gente invade el lugar. Donde había un bosque prístino, hoy ha sido cortado con motosierras. Talan hasta dentro de las concesiones forestales. Nada ni nadie los detiene. También aumentaron los saqueadores de piezas arqueológicas, que ahora las sacan hasta en picop. El Dr. Hansen comenta que está a favor de las concesiones de xate, chicle, pimienta, ramón, bayal, miel; pero que el Gobierno debe ayudarlos a mercadear sus productos. En lo que no está de acuerdo es en que lleguen a cortar la madera dentro de la Cuenca, y es lo que está ocurriendo. Los comunitarios le temen al narco, que necesita caminos y pistas de aterrizaje. El año pasado encontraron 31 aviones quemados. La gente dice que usan hasta jets. “Sin bosque y con ciudades saqueadas moriremos de hambre en pocos años; urge un modelo que lo evite”, expresó Hansen. De acuerdo a su opinión, los sitios arqueológicos pueden generar ingresos económicos que beneficien a las comunidades con un buen plan de turismo sostenible. Propone trenes encima de las calzadas. Existen 120 parques ecológicos en el mundo que los utilizan. Son limpios, usan gas propano, no impactan el bosque ni a las ciudades. “Declarar la Cuenca Mirador como una zona silvestre, como un santuario natural y cultural, es la salida”, concluyó Hansen. ¿Qué piensa, estimado lector?