Liberal sin neo

Deténgase, lo vamos a revisar

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

En un día cualquiera, en un trayecto de 35 kilómetros de ida y vuelta sobre la carretera a El Salvador, es posible encontrarse con varios retenes y puestos de registro, instalados por diferentes cuerpos policíacos. He contado hasta seis en un día. Pasado la curva después del trébol de Vista Hermosa, un retén de la PMT de Santa Catarina Pinula, luego otro a la altura del km 31-32, que puede ser de la PNC o de la PMT de Villa Canales. Aproximadamente cinco kilómetros más adelante, en la recta después de la Curva del Chilero, retén de la PNC y luego de un retorno, otro de la PNC, otro de la PMT de Fraijanes en el km 31-32, de regreso a la Ciudad, y finalmente antes de llegar al trébol de VH, uno más —ignoro de cual PMT. Estos retenes no necesariamente ocurren simultáneamente y puede haber otros, en los alrededores del puente de Fraijanes o a la altura de la iglesia Casa de Dios, por ejemplo, de uno o ambos lados de la carretera.

Aun cuando son de diferentes municipalidades, el modus operandi es el mismo; una docena de PMT, con uniforme impecable de pantalón azul oscuro, camisa blanca y chaleco amarillo fluorescente, portando radios, un par de patrullas estacionadas. Colocan conos anaranjados en la carretera y se dedican a marcar el alto a cualquier vehículo a discreción. Son de trato amable cuando solicitan licencia de conducir y los documentos del vehículo. Consultarán una base de datos y si el vehículo tiene alguna multa, la PMT se negará a devolverle sus documentos, informándole, cortésmente, que para recuperarlos debe dirigirse a la municipalidad a pagar la multa. Las opciones entonces son continuar la marcha sin licencia de conducir y tarjeta de circulación, porque estas han quedado en poder de la PMT, o resignarse a que el vehículo sea conducido y usted logre recuperar alguna parte de él con gran esfuerzo, en un futuro lejano. Es poco probable que usted conociera la existencia de tal multa, porque nunca fue notificado; pero ese es su problema, no de la PMT.

Un problema que encuentro con todos estos retenes es que no hay causa probable, sospecha de delito o falta; usted es detenido y requisado para ver si ha cometido alguna, si tiene todo “en orden”. Quien quiera invocar el adagio de “quien nada debe nada teme”, vive en un mundo imaginario ideal. Estos retenes no son para proteger a los conductores ni para mantener la seguridad vial, son una fábrica de multas y fuente de plazas. Es difícil pensar que los agentes no tengan algo mejor que hacer para proteger a los vecinos o apoyar la fluidez del tránsito. Si el motivo de contratar tanto agente, dotarlo de vistoso uniforme, radio y patrulla, es para colocar retenes en las carreteras, mejor no, gracias. Hay mejores usos para los recursos escasos que son extraídos a los vecinos.

Este tema podría parecer de poca importancia, pero es sintomático de un problema más grande, el uso y abuso del poder. A alguien se le ocurrió poner un puesto de registro en la carretera, en el que personas con autoridad y poder pueden marcarle el alto, sin causa o motivo, para revisarlo. Las PMT entraron en boga cuando se reorganizó la actual PNC, después de los acuerdos de paz, y en las ultimas décadas cada alcalde ha creado, nutrido y crecido su propio ejército de plazas de policías “de tránsito”. Contar con personal entrenado dedicado a apoyar le fluidez del tránsito y la seguridad de los transeúntes es positivo y necesario, mas los constantes e innumerables retenes representan un abuso y violación de derechos elementales. Deténgase porque lo vamos a revisar; los pillos son los menos afectados.