Catalejo

A cuatro meses del fin de la tosca “jimycracia”

Mario Antonio Sandoval

Ayer, 14 de febrero del 2019, marcó el inicio de los últimos cuatro meses del gobierno actual para todos los efectos prácticos. En la realidad, son solamente 90 días, porque la etapa entre el 16 de junio y el 14 de enero será una especie de interregno en el cual don Jimmy Morales deberá ceder el paso primero a los dos candidatos clasificados para la segunda vuelta electoral, y luego a quien gane ese balotaje. Sin embargo, evidentemente hay espacio para hacer aún más males al país y a su sistema en todos los órdenes, pero esto dependerá primordialmente del Congreso de la República, donde se encuentra la fábrica de tragedias y de hechos increíbles como consecuencia del pacto de corruptos, cuyos miembros serán los primeros en dejar a la deriva al presidente.

Entre esta fecha y el 16 de junio hay espacio también para alianzas entre los integrantes de la vieja política, quienes luchan por no aceptar cualquier tipo de cambio, aunque sea mínimo y positivo, ni autorizarlos a través de la legislación. Ciertamente hay excepciones, pero son eso. En este momento, los tránsfugas buscarán más chanchullos, para salir con las bolsas más pesadas a causa de las monedas. Por aparte, quienes pueden quedarse solo estarán más interesados en continuar en la piñata, pues quienes han participado en el reparto de estos dulces les tomaron gusto de inmediato, y por ello la prioridad de darle una mano a Jimmy y su tropa loca será demasiado lejana y, por lo tanto, invisible y sobre todo imposible. En suma: pasó la hora del nefasto FCN-Nación.

 

Vale la pena señalar otra realidad: el Congreso se afianzará como el ente politiquero más importante del país. Mientras no sea cambiado el sistema de listados, será imposible lograr nada nuevo. Por eso, cualquier deseo de cambio debe tomar en cuenta la necesidad de hacer algo a fin de evitar la permanencia de indeseables e impresentables. A la vez, esto es igualmente difícil mientras el sistema del Organismo Legislativo sea el mismo. La ciudadanía debe admitir el fracaso de la idea del multi-pluri-partidismo politiquero-céntrico actual. Una vez admitido esto, se necesita ejercer presión social al estilo de las concentraciones del 2015, cuyos efectos, al menos en la parte inicial, fueron claros hasta ser víctimas del secuestro de los mismos de siempre.

Un factor para posibilitar estos cambios lo constituye la participación de representantes de los ciudadanos entre 25 y 40 años, lo cual permitiría, por un lado, el verdadero beneficio de la duda acerca de las intenciones y de las ideas base para refundar la sociedad, y por otro, garantizaría la imposibilidad de convertirse en movimientos cuyo fin es llevar a alguien de sus miembros a la presidencia, porque la ley pone un mínimo de edad en 40 años y con ello deja fuera a la mayoría de la población. No es cierto hablar de la apatía de los jóvenes: su rechazo y desatención se relaciona con unirse a las hordas malintencionadas de siempre, como por desgracia lo han hecho la mayoría de jóvenes participantes en la politiquería y en todas las lacras derivadas de esta forma de actuar.

Señalar estos temas es útil para pensar en la realidad del país como consecuencia de las próximas elecciones. El largo brazo de la ley, a través del Ministerio Público, perseguirá a los corruptos, cada vez más acorralados porque se les están cerrando las puertas de otros países para gozar de exilio dorado como el de Serrano en Panamá. Los seguidores de los actuales gobernantes se esfumarán, incluyendo aquellos basados en creencias religiosas y por tanto imposibles de seguir cargando una procesión junto con corruptos. Sin duda, todos estos días faltantes para el 14 de enero a las 14 serán agitados, sorprendentes y con hechos inesperados, como los de la semana pasada en cuanto a las candidaturas femeninas presidenciales. Es cuestión de sentarse para esperar el paso de las novedades.