Liberal sin neo

El enemigo es el virus

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

Es hora de buscar remedios y no culpables. Prestemos atención, sigamos instrucciones y hagamos caso. Estamos en una situación en la que es absolutamente necesario que todos y cada uno pongamos de nuestra parte, siendo cautelosos, prudentes, pacientes y considerados con los demás. Aproveche el tiempo con su familia y úselo de manera sana y positiva, para que perdure el recuerdo de algo superado con unión, firmeza y armonía.

Hagamos a un lado las críticas políticas y sociales, mientras dura esta crisis y es superada. Apoyemos al presidente Giammattei y a los funcionarios de gobierno que se esfuerzan por mitigar los efectos y alcances de este virus. Seguramente cometerán errores y será justo señalar de manera constructiva cuando sea el caso, pero sobre el tema del virus dejemos a un lado la crítica de oficio. Errar es de humanos y fuente de aprendizaje; lo inadmisible sería la deshonestidad, el desvío de recursos públicos y el abuso de la momentánea debilidad del sistema.

Abundan las teorías conspiracionistas. Una es que el virus fue creado en un laboratorio de armas biológicas en la provincia de Wuhan, China, y fue deliberadamente expuesto a la población. El fin será reducir el exceso de población, exportarlo a occidente para debilitar sus economías o fortalecer el control que tiene el Gobierno sobre la sociedad. También se dice que el virus se escapó accidentalmente. Hay evidencia de que, efectivamente, existe un laboratorio de este tipo en Wuhan, pero de eso a diseminar el virus deliberadamente hay un gran trecho. Otra teoría de conspiración, impulsada precisamente en China, es que el virus es obra de las fuerzas armadas de EE. UU., para debilitar a la sociedad y la economía china. La más plausible es que el virus mutó y saltó a infectar humanos, a partir de animales que se venden como alimento en muchos mercados en ese país de oriente.

Una de las teorías de conspiración más inauditas proviene de un conocido sociólogo y político en Guatemala, candidato en las pasadas elecciones. Dice así: “Si el covid-19 fue creado en un laboratorio y su fin es eliminar a millones de pobres, los que “sobran” dentro del modelo neoliberal, se habrá consumado el más horrendo holocausto jamás vivido en la historia de la humanidad”. Y agrega, “espero estar totalmente equivocado”. Ya no espere, está totalmente equivocado. Lo más patético de este pronunciamiento es que se le olvidó, entre su retorcida cosmovisión, que supuestamente los ricos necesitan a los pobres ¿o si no a quién van a explotar? Siguiendo su línea de pensamiento, si los “neoliberales” eliminaran a muchos pobres, se pondría escasa la mano de obra y consecuentemente aumentarían dramáticamente los salarios —como de hecho sucedió con la plaga bubónica en Europa, hace muchos siglos. Este virus no encaja dentro de la lucha de clases, por más que se le busque el ángulo. Da pena que se disemine esta clase de pronunciamientos.

El enemigo es el virus. No se vale sacarle capital político a esta crisis o usarla para alimentar el odio, para avanzar alguna causa de supuesta justicia social, igualdad de género o lucha de clases. Esa es mezquindad. El virus no es culpa ni de ricos o pobres, del patriarcado heteronormativo, neoliberales o comunistas, identidades o el cambio climático. Es una emergencia colectiva que requiere una respuesta colectiva; todos debemos poner de nuestra parte, empezando por la prudencia en nuestros hogares y lugares de trabajo. Seamos solidarios y apoyemos a los demás. Aunque sea durante esta crisis, pongamos a un lado las armas ideológicas y las agendas políticas.