Pluma invitada

El eterno fantasma del fraude

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La campaña electoral “oficial” aún no se inicia y ya se está preparando a la población para que algunos griten “¡Fraude!” luego de las elecciones. Por supuesto, la aplicación selectiva de los criterios de inscripción de candidatos por parte del TSE sólo le resta credibilidad a tan honorable institución y extienden un manto de duda razonable sobre todo el proceso electoral.

Los candidatos excluidos ya gritan “fraude” porque no los dejaron inscribirse. En ningún momento se refieren a una manipulación de los resultados electorales. Sin embargo, la palabra queda grabada en nuestra mente y al momento del conteo de votos, si alguno grita ¡Fraude!, seremos receptivos a la idea. Adicionalmente, ya circulan varios artículos de personas con reconocido prestigio donde “anuncian” solapadamente que se está preparando el fraude electrónico. Incluso mencionan cómo se podría realizar.

Todos debemos tener muy presente que el fraude electrónico únicamente puede suceder si la población vota de manera electrónica. En ese caso, una vez el ciudadano marca el voto, el programa de la computadora lo toma y podría manipularlo a su antojo. Lo hemos visto en países como Venezuela e incluso posiblemente en las últimas elecciones de EE. UU. donde tanta polémica se desató.

En Guatemala no se vota de manera electrónica. Lo hacemos a través de papeletas que se marcan y que son contadas una por una en la Mesa Receptora de Votos, en presencia y con el aval de todos los fiscales de los partidos políticos. Al finalizar el conteo, las autoridades de la mesa electoral levantan y firman el acta correspondiente y todos los fiscales presentes la registran. El acta se escanea y se envía al TSE para su registro electrónico. Además, ellos entregan la caja conteniendo las papeletas y el acta respectiva a la Junta Electoral del Centro de Votación. Esta la envía a la Junta Electoral Municipal, quien a su vez la traslada a la Junta Electoral Departamental. El escaneo del acta se digita en el TSE y cualquiera puede consultar los resultados registrados de un acta de una mesa específica y compararlos con lo reportado por los fiscales de los partidos. No dudo que cualquier diferencia sería reportada de inmediato por los partidos políticos.

Nuestro sistema de conteo de votos es realmente a prueba de fraude. La única manera como un fraude prosperaría es si todos los partidos políticos y todos los comités cívicos se ponen de acuerdo con los beneficiados para que las diferencias entre el conteo en la mesa y lo publicado por el TSE no sean reclamadas. En lo personal, considero que la probabilidad de que ocurra este tipo de colusión es prácticamente nula.

Por lo anterior, insto a todos ustedes a empadronarse, a informarse, a acudir a las urnas y a depositar su voto. Guatemala es ahora un país donde el poder político se concentra eminentemente en el Congreso de la República y la única manera como podemos lograr un cambio en el Legislativo es a través del voto. Busquemos respaldar a candidatos a diputado honorables. Es nuestra tarea analizar e identificar quiénes son estos candidatos honorables. También debemos analizar si la casilla donde se ubican en los listados les ofrece una oportunidad genuina de lograr la curul. En muchas ocasiones, su candidatura es meramente publicitaria para que el partido logre la designación de los candidatos que ocupan las primeras casillas. Lamentablemente, todo el proceso se opaca por la manera de votar, ya que en las papeletas solo vemos al “partido”, desconociendo realmente quiénes son sus candidatos.