POR LA LIBERTAD

El eterno problema de la basura

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Ahora que está quemándose el vertedero de Amsa (Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Amatitlán) vuelven a surgir todas las críticas a la forma en que se manejan los desechos sólidos en Guatemala.

' Debemos ser responsables de nuestra propia basura. Si es mi basura, es mi responsabilidad.

Ramón Parellada Cuadrado

De acuerdo con la ley actual, las municipalidades son las responsables de los vertederos. Sin embargo, esto es costoso y muchos alcaldes no invierten lo que deben para tener vertederos tal y como deben ser, con sus geomembranas para evitar lixiviados hacia el subsuelo, con capas de basura y tierra para evitar incendios y malos olores, con tubería que permita salir los gases inflamables, especialmente el metano. Así el país termina teniendo tiraderos por todos lados. Se estima que hay aproximadamente cinco mil tiraderos clandestinos en todo el país. Normalmente están a la orilla de barrancos y puentes a modo que el río se lleve la basura.

Recuerdo haber visitado el vertedero de Amatitlán que maneja Amsa en sus inicios. Tenían un buen manejo de desechos sólidos separando lo reciclable para aprovecharlo, y utilizando parte de los desechos orgánicos para crear abonos. El resto se depositaba en el vertedero, cubriéndolo siempre con una capa de tierra. Lamentablemente, Amsa se volvió un botín político en el que el gobierno escoge quién lo dirige. La dirección ha sufrido cambios por cuestiones más políticas que técnicas y el trabajo se ha interrumpido en varias ocasiones, además de haber tenido ya escándalos de corrupción.

Así como está la ley, las municipalidades no pueden cobrar por el servicio de mantener el vertedero o relleno sanitario. La Municipalidad de Guatemala en una ocasión trató de cobrar por ese servicio, pero la CC (Corte de Constitucionalidad) lo botó. En cierto sentido tenía que ver con la redacción de la ley, debido a que las municipalidades ya reciben impuestos que se supone están destinados, entre otras cosas, para ese manejo. Lo ideal es que cada servicio tenga su tarifa y que el usuario lo pague de acuerdo con su utilización. Si yo tiro más basura, pago más.

Por otro lado, en nuestro país tenemos una cultura deficiente de respeto a los demás y a las propiedades que no es nuestra. Tiramos la basura donde nos da la gana. Esa falta de responsabilidad debe ser castigada, pero como no hay certeza ante la ley de un castigo a quien ensucia propiedad ajena, entonces la gente no se preocupa por tirar la basura en su lugar. En Japón la cultura es otra. Si tienen basura la guardan en sus carteras o bolsas y la llevan a su casa, a donde encuentran un basurero para depositarla en el mismo. Debemos ser responsables de nuestra propia basura. Si es mi basura, es mi responsabilidad.

Así como existe certeza ante la ley en cuanto a cepos cuando un auto se estaciona en un lugar prohibido, así debería hacerse con quienes tiran la basura en la calle. En el interior del país es más difícil. Resulta que muchos campesinos tiran su basura en los terrenos donde siembran. He encontrado cantidad de basura en lugares donde no debería haber. No hay caminos para autos, sino veredas por las que pasan los campesinos con sus animales de carga o van a pie, y sin embargo hay basura a los lados del camino y en los terrenos cultivables. Luego, cuando llueve, esta basura va a los ríos y luego a los lagos y mares.

Guatemala necesita cambiar la ley de desechos sólidos, permitiendo competencia para que cualquiera pueda dar el servicio de un buen relleno sanitario y cobrar por ello. Además de educación para cambiar la cultura y que la gente sea responsable de su basura. Finalmente, hace falta certeza ante la ley para castigar a quien no tira la basura en su lugar y no respeta la propiedad que no es suya.

ESCRITO POR:

Ramón Parellada

Empresario. Catedrático universitario. Director del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES).