Liberal sin neo

El extraño suicidio de Europa

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

Publicado el

Dos libros sobre los que quiero comentar, ya intuía que me podrían interesar, tan solo con ver cómo y quiénes denuncian y atacan al autor. Se trata de Douglas Murray, escritor y periodista británico, autor de La extraña muerte de Europa (The Strange Death of Europe, 2017) y La locura de las multitudes (The Madness of Crowds, 2019). A Murray se le etiqueta como “neoconservador”.

Murray propone que Europa está cometiendo suicidio, o al menos sus líderes han decidido cometerlo. Europa hoy tiene poco deseo de reproducirse, luchar para defenderse e incluso ponerse de su propio lado en un argumento. La muerte de Europa está ocurriendo por dos concatenaciones simultáneas de las que es prácticamente imposible recuperarse. La primera es el masivo movimiento de personas hacia ella. Al mismo tiempo, ha perdido la fe en sus creencias, historia, tradiciones y legitimidad. Europa se encuentra agobiada de culpa por su pasado; sufre cansancio existencial. En el último censo, en 23 de 33 distritos (bourroughs) de Londres, las personas que se identifican como blancos británicos son minoría. En 2015 había más musulmanes británicos luchando como guerreros jihadistas con Isis que en las fuerzas armadas del Reino Unido. En 2016, el nombre más usado para niños recién nacidos en Inglaterra y Gales fue Mohammed. Algo similar ocurre en Francia, Italia, Holanda y otros países europeos.

En 25 años, la mayoría de menores de 15 años en Austria serán musulmanes. En 2015, la canciller de Alemania, Ángela Merkel, invitó a entrar a su país a un millón de refugiados de la guerra civil en Siria. De los que llegaron, más de 60% no eran de Siria ni refugiados. El argumento de Murray sobre la migración masiva no es xenofóbico o racista. Los dos temas que subraya son: uno, que la migración masiva no se ha decidido en las urnas por los países receptores, y dos, que inevitablemente está teniendo un fuerte impacto transformador en la cultura europea —si es que se acepta que existe tal cosa. La población de Europa está siendo reemplazada, mientras ella descarta sus valores y se autoflagela por sus supuestos pecados, el colonialismo y las pesadillas gemelas del siglo veinte, fascismo y comunismo. Alemania no supera la culpa del nazismo y pretende derretirse en una Europa diluida.

En La locura de las multitudes, Murray aborda el tema de la irracionalidad que permea lo que preocupa y anima la retórica en Europa y Estados Unidos, la obsesión con los derechos de la identidad. Se pretende convertir los frutos del sistema ético liberal en sus cimientos. La aceptación de la homosexualidad —el autor es gay— es un fruto de la ética liberal, pero no puede ser su fundamento. Lo mismo puede decirse del feminismo, el papel de la mujer en la sociedad ha tenido grandes avances en el último siglo, pero ¿puede ser la base de un sistema ético o moral? Respecto a la agenda transexual, una minoría de una minoría, se obliga a la sociedad a creer en algo que es una absoluta falsedad; que el género de una persona es lo que esa persona elige ser. ¿Estos son los “derechos” que vamos a defender a toda costa y en los que se fundamenta nuestra ética?

Lo que fue un movimiento en el margen domina hoy la academia y los medios; la guerra por la justicia social, el llamado “interseccionalismo”; la opresión de la mujer, la clase social, el gay, la raza, etnia, género —se inyecta a lo largo y ancho de la discusión pública y política. Este movimiento no llega tan siquiera a tener los rasgos de una ideología, menos aún de una filosofía con cuerpo y cimientos, pero domina la retórica.