Hagamos la diferencia

El virus aún está allí, y ahora más agresivo

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Después del feriado de Semana Santa, en el que se invitó a los guatemaltecos a salir de casa y hacer turismo, y de observar playas hacinadas con veraneantes sin ninguna protección ni el distanciamiento adecuado, concurridas actividades religiosas en algunos de los municipios, reuniones masivas de celebración, sin el debido control, enfrentamos la tercera ola del covid-19, y aunque quiera minimizarse, este virus caprichoso está allí, y sigue manifestándose sin ninguna misericordia sobre todo tipo de personas, jóvenes, adultos, ancianos. Cantidades de casos positivos que no se habían manifestado empiezan a ocurrir: 7 de abril, 1,590; el 12, 2013; el 15, 1953; el 16, 1973; y el 17, 1640. Hay alertas de hospitales, tanto públicos como privados, de que rebasan su capacidad, y con recursos escasos. El 38% de municipios están en rojo y la cantidad de municipios en amarillo disminuyó a 72. La tasa de vacunación por habitantes es insignificante y la cantidad de vacuna en inventario, insuficiente.

Hoy nos recordó el pastor de nuestra iglesia el triste dicho: “Mientras los muertos no sean tus muertos, no entenderás la gravedad de lo que estamos viviendo”, y es que es hasta que la muerte llega cercana a nosotros cuando en realidad nos alertamos. Uno de los jóvenes cercanos nuestros ,con toda una vida por delante, con grandes sueños y con una entrega incondicional al servicio murió en estos días, dejando un gran pesar en nosotros. Luego murió un hermano de un gran amigo, un docente con mucha capacidad de liderazgo, gran formador de la juventud, dejando a su esposa e hijos adolescentes sumidos en la tristeza. También falleció el papá de una joven muy querida por nuestra organización y el hermano de una de nuestras líderes. Esta ola de fallecimientos seguramente se extenderá hacia varios grupos en los próximos días.

El Gobierno, actuando como apagafuegos, en lugar de haberlo hecho preventivamente durante la Semana Santa, decreta ahora estado de Prevención en todo el territorio nacional, después de haber dejado irresponsablemente a la población a su propio cuidado, como lo expresó en su oportunidad el presidente. Acción tardía porque el descuido y relajamiento durante la Semana Santa se están manifestando en estos momentos.

Es importante que, como población, nos cuidemos, colocándonos responsablemente nuestras mascarillas, guardando el distanciamiento social y efectuando el lavado de manos. También debemos colaborar con las disposiciones que emane el Gobierno y respetarlas, que, aunque tardías, más vale tarde que nunca. Seguramente las cantidades que se publican están muy por debajo de las reales, pues somos un país carente de estadísticas verdaderas. De 212,307 casos positivos reportados, seguramente serán más de dos millones los reales, según los cálculos de varios expertos.

La sociedad parece no aprender la lección, hay presión por que regresen las clases presenciales, por que los trabajadores vuelvan a sus puestos físicos, estando hacinados en muchos lugares de trabajo, por el vergonzoso dicho de que “el ganado solo crece al ojo del amo”, por realizar todo tipo de reuniones presenciales, minimizando los efectos del virus y enfatizando las fallas de algunos centros educativos que no pueden manejar eficientemente las clases virtuales, y la irresponsabilidad de trabajadores que se escudan bajo el anonimato de las computadoras. Debemos cuidarnos, aprovechar la tecnología virtual, reducir el infernal tránsito de las ciudades, colaborar con las disposiciones gubernamentales, fomentar el home office, mantener las medidas de prevención e higiene personal, y mantenerlas aun después de la pandemia pues son de los beneficios por aprovechar que nos deja este virus.