LIBERAL SIN NEO

Elecciones atípicas y feroces

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Faltan 40 días para las elecciones presidenciales en EE. UU. Serán atípicas por el covid-19, la fuerte cantidad de votos que serán enviados por correo y el gran número de votantes que acudirá a emitir el sufragio de manera anticipada. Se estima que la mitad del electorado votará por correo o de forma anticipada, principalmente por el temor de acudir a puestos de votación con alta concentración de personas. El estado de Carolina del Norte ha recibido más de 643 mil solicitudes de papeletas por correo, comparado con menos de 39 mil para estas fechas en 2016, y empezó a enviarlas dos meses antes de las elecciones. El estado de Georgia ha recibido 800 mil solicitudes de papeletas por correo; hace cuatro años fueron menos de 55 mil. Casi todos los estados están viendo un dramático aumento en solicitudes de papeletas por correo. Minnesota fue el primer estado en abrir el servicio de voto presencial anticipado, el 18 de septiembre, y se espera que otros estados hagan lo mismo en los próximos días. Esto significa que en realidad las elecciones ya se están llevando a cabo.

' Las protestas y bochinches son apenas un preludio si gana Trump.

Fritz Thomas

Al menos nueve estados enviarán papeletas por correo a todo el padrón electoral, procedimiento inusual que puede prestarse a malos usos, como la “cosecha” de votos. Por ejemplo, una persona podría recolectar todas las papeletas de su vecindario y mandarlas por correo, lo que implicaría la movilización de activistas a cosechar votos. Un juez federal en Wisconsin emitió un fallo de que las papeletas por correo pueden ser contadas hasta seis días después del 3 de noviembre, si cuentan con el sello postal a más tardar a esa fecha. Dada la gran cantidad de papeletas que serán enviadas por correo, es muy probable que los resultados se atrasen. A menos que el candidato demócrata Joe Biden o el republicano Donald Trump obtenga una victoria contundente, es probable que los resultados sean cuestionados en muchas localidades y surjan numerosos procesos judiciales con el intento de cambiar los resultados en las urnas. Los resultados de las elecciones podrían decidirse en las cortes.

La candidata presidencial del partido demócrata en 2016, Hilary Clinton, declaró públicamente que Biden no debe reconocer a Trump como ganador “bajo ninguna circunstancia”. Creo que las protestas y disturbios que se han visto en los pasados seis meses y continúan aún en varias ciudades en EE. UU. son apenas un preludio de lo que se avecina si Trump gana la elección. El rechazo de los elementos más radicales del partido demócrata podría tornarse violento.

Las encuestas colocan al candidato demócrata Joe Biden con ventaja sobre Trump. Biden es un candidato débil que ha estado en el Gobierno por más de 45 años, como miembro del Congreso y vicepresidente de Obama. Sus apariciones en público son altamente orquestadas y controladas; le cuesta hablar con coherencia si no lee. No despierta pasión, pero tiene a todo el “establishment”, burocracia, sindicatos, medios de comunicación, redes sociales y los gigantes Google, Facebook y Twitter apoyándolo con una agenda decididamente anti Trump. El presidente Trump, en cambio, es un colorido comunicador que despierta fuertes pasiones, tanto a favor como en contra.

EE. UU. lleva más de dos siglos de procesos ordenados, pacíficos y constitucionales de transmisión de poder gubernamental. Esta ocasión podría ser diferente, especialmente si es muy pequeño el margen de victoria electoral de uno u otro. Mi vaticinio es que Trump ganará la elección y los demócratas y la industria de la protesta desatarán mil demonios que podrían amenazar la institucionalidad de EE. UU.

ESCRITO POR:

Fritz Thomas

Doctor en Economía y profesor universitario. Fue gerente de la Bolsa de Valores Nacional, de Maya Holdings, Ltd., y cofundador del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

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