Economía para todos

Empresa familiar de ingenio azucarero

José Molina Calderón josemolina@live.com

Carlos Luna Rivara, doctor en Administración de Empresas por la Universidad Francisco Marroquín, publicó en la revista ECO, de la Universidad Rafael Landívar, la reseña del libro de José Molina Calderón De Trapiche a Ingenio. La aventura de una empresa familiar, ingenio La Unión.

El libro en cuestión es de mi autoría, y no encontraba forma de resumirlo y que fuera un relato imparcial completo. La reseña dice seguidamente:

De los abundantes y detallados temas con los que el autor construye el contenido, cuatro específicos son puntualmente evidentes:

El azúcar y su influencia en la economía regional. El surgimiento y consolidación de la agroindustria azucarera, así como la cafetalera, ha sido determinante en el crecimiento de un país eminentemente agrícola como Guatemala. La visión y creatividad de los involucrados en el negocio y los altos estándares de producción y calidad que se han logrado, hacen de esta actividad una de las más impactantes a nivel micro y macroeconómico. Su influencia puede apreciarse tanto en el desarrollo de las poblaciones cercanas a la actividad en sí como en el PIB nacional.

El licenciado Saúl Guillermo Bonilla Sandoval, consultor legal del ingenio La Unión, expresa: La industria azucarera tiene especial significación en la lucha para combatir el monocultivismo en Guatemala. A finales del siglo XIX e inicios del XX, la siembra y el cultivo de la caña de azúcar cobraron incipiente aliento para abastecer a esta industria, como lo consignan los libros Evolución económica de Guatemala, de Valentín Solórzano; Guatemala, el largo camino a la modernidad, de Alfredo Guerra-Borges; y Características del proceso productivo y agroindustrial del azúcar, de Édgar Iván Pineda Zea. (…) La producción cañera es básica en el proceso de modernización del agro (…)

Múltiples protagonistas de una historia real y conmovedora. El relato polifónico está construido como una pirámide cuya base se forma con las voces de la familia, especialmente la de Similiano García, hijo del fundador y principal responsable del éxito empresarial. Sobre esta sólida imagen se leen las voces de otros involucrados. Desde antiguos colaboradores, amigos y cañeros, hasta consultores externos y miembros de la Asociación de Azucareros de Guatemala. Cada uno ofrece su particular percepción de la historia, siempre fundamentada sobre la positiva experiencia personal en la empresa.

El testimonio de un antiguo cañero es el siguiente: En 1976 compré una parcela con caña, sin saber nada sobre este cultivo. Intentaba vender toda la producción del terreno, pero don Genaro Miranda, administrador de La Unión, me dijo que, por tener pocas cuotas ese año, solo podía comprarme 250 toneladas. Me aconsejó visitar El Baúl y explicarle la situación a su hermano, quien finalmente me compró las restantes 500 toneladas. Logré así cancelar el saldo de la parcela, que de lo contrario me hubiera sido embargada. Fue el inicio de mi relación con La Unión, que mejoró hasta llegar ahora a entregas entre 23,000 y 28,000 toneladas al año.

Testimonio de una empresa familiar exitosa. El ingenio La Unión se funda como la segunda empresa dedicada a la misma rama productiva en la que se desempeña la familia García Cottone desde 1950. La primera inversión fue la compra de la finca Los Tarros y su anexo La Marías a la sociedad Aparicio Hermanos, situada en Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla. A partir de dicha adquisición, la vida de la familia y del gremio cañero cambian por completo. Esta empresa familiar es un buen ejemplo de sucesión liderada por una junta directiva profesional.