Economía para todos

Empresa familiar en la fábrica Cantel

José Molina Calderón josemolina@live.com

En las empresas familiares (EF) se pueden analizar las sucesiones generacionales, como el cambio de propiedad de una familia a otra, y lo que es más dramático, la participación en política partidista y actuación como ministro de Estado. También los conflictos entre accionistas. Todo esto se puede analizar en la Fábrica Cantel de hilados y textiles.
La familia Sánchez fue la fundadora, y la familia Ibargüen la segunda propietaria. En épocas más recientes la empresa pasó a manos de no familiares.

Para analizar este caso de empresa familiar consulté varias fuentes. Seleccioné las que se mencionan seguidamente.
Un miembro de la familia Sánchez, Domingo Goicolea Villacorta, escribió la tesis Proteccionismo Industrial en Guatemala, en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala, octubre de 1955, 318 pp. El autor es hijo de Enrique Goicolea Sánchez.

Dice así Goicolea Villacorta: Hasta la aparición de la Fábrica Cantel no hay adelanto palpable de esta industria y todavía por muchos años fue la única. Esta fue fundada en 1883 con un capital de 600,000 pesos divididos en acciones de mil cada una. Sin embargo, por documentos y cartas que obran en poder de la familia del autor de este trabajo, podemos ampliar algunos detalles interesantes conectados con las actividades de Francisco Sánchez e hijos, quienes fueron los fundadores de esta y otras industrias.

El día 26 de enero de 1858, Francisco Sánchez propuso al gobierno municipal de Quezaltenango (sic) que le vendiera o alquilara los telares que el Presidente Carrera había donado a la ciudad de Quetzaltenango. Algunos de estos fabricados de maderas duras del país, y otros importados de Inglaterra y cargados a hombros hasta esas regiones. No se sabe si esas gestiones tuvieron éxito, pero sí se sabía que se fabricaban sacos para cereales y más tarde para café, así como ropa interior de algodón para clases pobres, sembrado en la finca Bolívar, en la Costa Cuca.

El crédito de la empresa se debió a la iniciativa privada y a los estudios de los hijos de Francisco Sánchez en Mánchester, Inglaterra y técnicos ingleses que ayudaron a la instalación de la maquinaria. La empresa indudablemente comenzó a operar antes del año de 1875, como lo demuestra la inscripción en los libros de notas de Delfino Sánchez, en la que se refiere a la compra de una máquina hilandera de la Casa Poma & Co., el 20 de septiembre de 1864. El proceso y desarrollo de la fábrica ha debido tomar un buen número de años.

Paul J. Dosal, en su libro El ascenso de las élites industriales en Guatemala, 1871-1994, Piedrasanta Editorial, 338 pp., proporciona algunos datos de interés, que se señalan a continuación. Francisco Sánchez aportó dinero a la reforma liberal, y Justo Rufino Barrios colocó a dos de sus hijos en importantes cargos de gobierno. Él mismo y su hijo mayor, Delfino Sánchez Coutiño, se involucraron en una conspiración para derrocar a Rafael Carrera, y, por lo mismo, el gobierno los mandó al exilio en 1863. Ambos regresaron a Guatemala con el ejército revolucionario liberal en 1871.

En 1873, Urbano Sánchez Coutiño contrajo matrimonio con la hija adoptiva de Barrios, Cleotilde de León Barrios. Tras la muerte de don Francisco, entre 1876 y 1881, Delfino continuó los temas políticos y económicos; fue miembro del Consejo de Estado, vicepresidente del Congreso, ministro de Educación. En 1879 asumió el control de la Secretaría de Fomento.