Economía para todos

Empresa familiar R. F. Solares Miranda

José Molina Calderón josemolina@live.com

Rafael Felipe Solares Miranda escribió sus memorias y manifestó en la primera parte de ellas que había titubeado antes de decidirse a escribir una relación de su vida dirigida a su familia. En la segunda parte de sus memorias trata del ejercicio de su trabajo como funcionario, y algunas veces participando como ciudadano en instituciones del Estado. Fueron publicadas en el diario vespertino La Hora, en julio y agosto de 1975, pero es difícil encontrar esta relación.

Aparte de sus memorias, se publicó un libro de José Santa Cruz Noriega, titulado R. Felipe Solares, su contribución a la Reforma Monetaria de Guatemala, en 1993.

Don R. Felipe provenía de un hogar muy humilde, tuvo una educación formal limitada, y empezó a trabajar desde niño. En el hogar recibió muy buenas orientaciones de sus padres, y ante la muerte tempranera del padre, tuvo la guía de su señora madre. Trabajó en varias empresas de la época, en donde aprendió justamente a trabajar, y a la vez aprendió por su cuenta inglés y francés. El libro sobre su vida privada y pública está en proceso de publicación y contiene muchos detalles al respecto.

En asuntos gremiales, don R. Felipe fue el primer presidente de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Guatemala.

En cuanto a funcionario, don R. Felipe como ministro de Hacienda promovió y dirigió la Reforma Monetaria y Bancaria de Guatemala, del período 1924-1926. Ocupó ese cargo con los presidentes José María Orellana y Lázaro Chacón.

En la vida empresarial, a fines del siglo XIX Droguería Lanquetin era una de las principales del país, propiedad de dos socios franceses, Julio Lanquetin y Víctor Castaing. En 1890, Rafael Felipe Solares Miranda, conocido como don R. Felipe, inició labores en la droguería y eventualmente se convirtió en socio. Años después, al visualizar el futuro del desarrollo que tendría el mundo farmacéutico, formuló un proyecto para fundar un laboratorio. Es así como en 1927 inicia operaciones la primer industria químico-farmacéutica de Centro América, surgiendo Lancasco como anexo a la Droguería Lanquetin.

Lancasco es un nombre derivado de: LANquetin, CAStaing y Compañía. En los altos del edificio de Lanquetin, en la 8a. avenida entre 9a. y 10a. calles de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, se empiezan a fabricar los primeros productos.

En 1935, don R. Felipe decide negociar la mayoría de su participación en Droguería Lanquetin a cambio de quedarse con el 100% de Lancasco. Y es así como se desliga Lancasco de Droguería Lanquetin y se convierte en una empresa familiar propiedad de él. En poco tiempo hizo socios del laboratorio a tres de sus hijos.
En 1946, Lancasco se traslada a sus propias instalaciones en la 4a. calle, entre 9a. y 10a. calles de la zona 1 capitalina.

Tras el fallecimiento del fundador, Don R. Felipe, en 1957, Lancasco queda en manos de uno de sus hijos y de uno de sus nietos. Inicia una nueva etapa en su desarrollo. En 1962, se construyen nuevas instalaciones, más grandes y modernas, en el kilómetro 5.5 de la ruta al Atlántico, donde aún se encuentran las oficinas centrales y una de las plantas de la corporación. En el 2006, Lancasco adquiere la planta de Sanofi-Aventis en la calzada Roosevelt, a donde se traslada el laboratorio farmacéutico y donde opera en la actualidad. Es actualmente uno de los principales actores en la industria farmacéutica regional.