Economía para todos

Empresa familiar Samuel Camhi Levy

José Molina Calderón josemolina@live.com

No son tan fácilmente accesibles los libros de la Comunidad Judía en Guatemala sobre Empresas Familiares. Sin embargo, Rosy Kleimann de Matta escribió el libro El legado de Samuel Camhi Levy. Guatemala, julio 2004, 100 pp. Se trata de un judío sefardí.

Samuel Camhi logró en 1927 montar en Guatemala un pequeño negocio de comercio, denominado Almacén Mi Amigo, frente al parque Concordia, en la esquina de la 5ª. avenida y 15 calle de la zona 1. El lema que se hizo famoso fue “La cigüeña los trae. Mi Amigo los viste”. La Gran Depresión de 1929 también afectó al incipiente negocio. Sin embargo logró recuperarse. En 1936 se trasladó al edificio La Perla, en la 6ª. avenida, entre 8ª. y 9ª. calles. El primer piso, el almacén; el segundo, bodega; y un tercer piso, habitación de la familia. Mi señora madre trabajó en el Almacén Mi Amigo como dependiente de ventas, en el mostrador, en esa época.

Cuando don Samuel se casó, el Almacén Mi Amigo ya se especializaba en ropa de niños. Un concepto muy novedoso para la época. Viajaba a Europa y Estados Unidos de América a comprar trajecitos, prendas bordadas y ajuares para bebé. Otra parte de la mercadería la mandaba a hacer a la Casa Central, que dirigían las Hermanas de la Caridad, y en donde confeccionaban prendas de bebé para poder financiar sus labores educativas.

Antes de 1940 la industria formal del vestido casi no existía. Viajó a México a comprar maquinaria de tejido de punto, instalándola en un pequeño local en la calle Martí. Producía fajuelas, mamelucos y otras prendas de algodón que luego se vendían en Mi Amigo.

En 1946, Samuel Camhi conoció a Rodolfo Richter, quien había trabajado para la fábrica de tejidos Mont Blanc en Quetzaltenango, dedicada a la producción de medias de algodón, ropa interior de punto y corbatas. Ambos formaron una sociedad para establecer una industria de tejidos de punto con especialidad en ropa de niños. La sede fue Quetzaltenango, a donde se trasladaron las máquinas de la calle Martí. La sociedad se denominó El Zeppelín. Diez años después de la muerte de don Samuel, en 1984, los herederos Camhi vendieron sus acciones al socio inicial.

Se casó a los 38 años con Becky Cappó, una joven búlgara que había llegado a México, en donde la conoció. Procrearon cuatro hijos. Sol Reina, Jacobo Abraham, Salomón y Jaime. Salomón falleció a los 4 años de edad.

En 1951 se traslada la familia a vivir a Los Ángeles, California, en donde vivió siete años. Samuel Camhi viajaba a Guatemala dos veces al año. Después de Los Ángeles se mudaron a la Ciudad de México, en donde permanecerían hasta 1982.

Podía ausentarse de Guatemala gracias a la eficiente labor de Teresita de Córdova en el Almacén Mi Amigo y de Rodolfo Richter, su socio en la fábrica El Zeppelín. De crucial importancia fueron también los servicios de don Salomón Elías, su contador y apoderado general por muchos años.

Samuel Camhí llevó a cabo una amplia labor filantrópica, estableciendo en 1966 la Fundación Samuel Camhi Levy, que siguió operando después de su fallecimiento y lo continúa haciendo en la actualidad. En 1975 recibió la Orden del Quetzal (Guatemala) y la Orden de San Silvestre (Estado del Vaticano).

De México regresó a Guatemala, en donde vivió un año y medio antes de morir de un infarto, en la capital guatemalteca, el 1 de noviembre de 1984.