Pluma invitada

En defensa a la libertad de expresión

Si deseamos expresarnos con entera libertad, debemos informarnos del tema, escuchar atentamente antes de hablar.

Hoy la información es abundante y accesible.  Las redes sociales no solo nos informan, sino también nos permiten expresarnos utilizando el derecho de la libertad de expresión.  Sin embargo, si abusamos de tal libertad, tenemos consecuencias negativas, como difamación y calumnia, incitación a la violencia, discriminación y odio, intimidación y acoso, polarización social y mucha desinformación. 

Una libertad de expresión sin abusos permite el crecimiento de una sociedad.

Durante la reciente crisis electoral del 2023, estuvimos expuestos a todas las consecuencias mencionadas del abuso de la libertad de expresión.  Se escuchó un sinfín de rumores falsos que a veces desprestigiaban a personas honorables.  Se fomentó en las redes sociales el rechazo a los resultados electorales y leímos los mensajes incitando a disolver los bloqueos de una manera violenta.  Se observó que la polarización de la ciudadanía fue extrema y mucha aún persiste.

Todo lo anterior por la increíble cantidad de desinformación que circuló y por la incapacidad de la mayoría al no poder utilizar un buen criterio para filtrar lo que leemos o escuchamos.  La desinformación masiva contribuyó grandemente a que hubiese una confusión que facilitó nuestra manipulación política por ambos lados.  Además, todos sufrimos de una pérdida de confianza en las instituciones públicas involucradas y en los tres poderes del Estado.  La desinformación, fruto del abuso de la libertad de expresión, incluso tuvo consecuencias económicas serias para muchas empresas al verse entorpecido el desarrollo normal de sus operaciones.

El respeto mutuo es fundamental para ejercer la libertad de expresión.  Aunque sea un derecho fundamental, debemos practicarla de manera considerada y respetuosa hacia todos.  La libertad de expresión permite presentar nuestras ideas, perspectivas y opiniones sobre todos los temas, incluyendo la igualdad de derechos y la diversidad sexual.  El respeto a las diferencias y la promoción de la igualdad son valores fundamentales que distinguen a toda sociedad democrática.  La libertad de expresión no puede ser utilizada como excusa para discriminar, difamar o promover intolerancia.  La libertad de expresión no es absoluta, tiene límites y deben respetarse.

Si deseamos expresarnos con entera libertad, debemos informarnos del tema, escuchar atentamente antes de hablar, ser respetuosos hacia los demás y expresarnos mediante un lenguaje apropiado, sin ofender.  Adicionalmente debemos estar conscientes de los límites legales, ser éticos y sobre todo tolerar cualquier crítica.  Mucho de esto se aprende durante la infancia en el seno de la familia y se refuerza en la escuela mediante un efectivo y eficiente sistema educativo integral.  La familia y la educación, junto con la justicia y el respeto mutuo, son los principales pilares sobre los cuales se construye una sociedad sana y próspera.

Si la libertad de expresión se ejerce con respeto y ética, ocurre un fenómeno interesante.  Se observa que, al respetar los límites, se promueve una enriquecedora diversidad de opiniones, se establece un diálogo que previene los conflictos, se protege la dignidad humana y se construyen comunidades incluyentes.  No significa que exista conformismo o que se anulen ideas y opiniones, implica que cada uno es libre de expresar sus opiniones de manera que no menoscabe la dignidad de otros.  La pérdida de la libertad de expresión es una de las primeras señales de que un gobierno se está volviendo autoritario.  Una libertad de expresión sin abusos permite el crecimiento de una sociedad en donde las diferencias de opinión se abordan con tolerancia, se promueve el diálogo constructivo y se protegen los derechos de todos los ciudadanos. La libertad de expresión se convierte entonces en una herramienta para el enriquecimiento cultural y el progreso colectivo.  Por todo lo anterior, todos debemos defenderla siempre.

ESCRITO POR:

Carlos R. Paredes

Consultor en desarrollo institucional y empresarial. Máster en Economía Aplicada y Administración de Negocios. Ingeniero Mecánico Industrial. Exdirector ejecutivo del Campus Sur UVG. Exdecano de la Facultad de Ingeniería UVG. Catedrático universitario.