Catalejo

En política no hay ninguna casualidad

Mario Antonio Sandoval

Existe un viejo y certero dicho, según el cual en política de países serios no existen las casualidades. Esto viene al caso por la serie de hechos ocurridos el lunes y ayer: la entrevista de Alejandro Giammattei con la vicepresidenta Kamala Harris, quien también conversó con representantes de la sociedad civil; las durísimas sanciones a Guatavo Alejos Cámbara y Felipe Alejos Lorenzana por ser promotores de la corrupción en Guatemala, anunciadas por el secretario de Estado Anthony Blinken; el adicional anuncio de la lucha frontal contra las ilegales actividades y ganancias de los desalmados coyotes relacionados con el tráfico de personas en la frontera sur. A eso se agregó la también muy severa acción legal de Gran Bretaña en contra de Alejos Lorenzana. Es un golpe directo contra la corrupción y el mal gobierno.

Destaca la reiteración de Harris al señalar como motivo principal del éxodo de guatemaltecos la corrupción y la falta de gobernanza, palabra esta última que significa “arte de gobernar cuyo objetivo es lograr un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía” (DLE).* Aquí no hay nada ideológico; es simplemente semántico. Señalar tal falta es una crítica durísima, pero corresponde con claridad a las circunstancias de Guatemala desde hace mucho tiempo y sin diferencia de criterio ideológico. La respuesta fue parecida al solicitar la incautación de “la traza” —es decir, el camino— de las drogas, pues no se quedan en su totalidad en Guatemala y cruzan la frontera del río Bravo hacia el norte. Palabras suaves, significados duros.

Ese tipo de lenguaje no insultante pero muy firme por sus consecuencias se aplica al caso de los dos políticos señalados. Ciertamente, el sistema judicial estadounidense es falible, pero el gobierno se anima a lanzar esos señalamientos luego de investigaciones de comprobación mucho mayores a la de países como Guatemala. Una condena gracias a la aplicación de la Ley Magnitsky acompañada de la sanción británica constituye una muerte financiera: bloqueo de propiedades y cuentas en esos países controladas por los señalados, y los bancos estadounidenses no pueden relacionarse con los de otros países donde tengan fondos. Para terminar de ajustar, los señalados entran en la categoría de violadores de los derechos humanos. Por eso, muchos de quienes han sido afectados deciden convertirse en informantes si tienen la oportunidad.

Lo ocurrido a estos dos personajes afecta a muchos de los politiqueros guatemaltecos y a quienes han sido sus socios o cómplices. La corrupción para facilitar la llegada de jueces o magistrados afines es considerada una barbaridad inaceptable por el gobierno y mayoría de los ciudadanos estadounidenses, sobre todo quienes están relacionados con el sistema judicial. Por eso, los efectos colaterales de esta acción estadounidense serán tremendos. Son peces gordos, dice el dicho. Gustavo Alejos fue secretario privado de la Presidencia durante el nefasto gobierno dirigido por Sandra Torres, y Felipe Alejos es un diputado tránsfuga negociador de fondos para los partidos, arrogante y seguro de contar con el apoyo legal de quienes lo salvarían, cuando lo necesitó. Ahora se encuentra contra una pared más alta que la de su homónimo de apellido.

A lo anterior se agregan otros dos: el caso del rector Murphy Paiz y el exrector Estuardo Gálvez, ambos de la Usac, así como el de la magistrada electa a la CC Gloria Porras. Los dos primeros tienen problemas relacionados con la Usac, lo cual es importante a causa de la participación de esa casa de estudios en la integración de las cortes de Constitucionalidad y Suprema de Justicia, lo cual provoca gran revuelo en estos momentos por haber grotescos intentos para apoderarse de esas entidades por motivos politiqueros. Y la segunda porque su juramentación está detenida por diversos amparos, lo que abre una nueva situación dentro de la tortuosa vida nacional de los últimos años. Debe entonces prevalecer la expectativa de los ciudadanos guatemaltecos para analizar lo ocurrido estos días.