Hagamos la diferencia

Época perfecta para innovar

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

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En medio de la incertidumbre, el temor, la duda, que vivimos en estos tiempos… hay esperanza. Aunque a algunos les cueste creer, Dios tiene el control de todo. El mundo está teniendo un respiro de la vorágine económica en la que había caído, en donde lo más importante era obtener ganancias a costa de cualquier precio. Esta es una época perfecta para innovar, para hacer cambios, para reflexionar sobre las actuaciones de la humanidad, y acá la visión es importante. Empresas e instituciones con objetivos claros están saliendo adelante y continúan buscando la forma de mantenerse en el mercado. Vemos empresas que de inmediato cambiaron el giro de sus negocios. Otras que están haciendo innovaciones en la forma de cómo llegar al cliente, por ejemplo, restaurantes con servicio tradicional in situ ahora ofrecen servicio de entrega a domicilio, empresas que no pueden abrir sus negocios ahora ofrecen llevar el producto hasta el automóvil. Empresas que trasladaron por completo sus operaciones a las casas de sus colaboradores, por ejemplo, un call center que está trabajando con sus operadores conectándose desde casa, a quienes incluso se les permitió llevar la computadora en la que trabajaban desde la empresa a su hogar. Están surgiendo nuevas ideas con sentido más humano.

Un sector que tiene una oportunidad de oro en estos tiempos para hacer innovación es el de Educación, el que considero que no está aprovechando la coyuntura. Con las tecnologías que están a la mano, la educación puede casi en su totalidad trasladarse a una forma virtual. Inclusive hasta para realizar laboratorios, hay simuladores remotos que permiten hacer los ensayos desde casa. Pero para ello hay que invertir en conectividad y creatividad, puede hacerse convenios con las empresas de telecomunicaciones para asegurar que los estudiantes puedan conectarse de una forma fácil y económica, la infraestructura existe, únicamente hay que buscar la forma de aprovecharla en función de la colectividad. Buena parte de los fondos de la emergencia debió destinarse a este rubro.

Quiero poner acá un ejemplo que conozco de primera mano, el de la facultad de Ciencia Tecnología e Industria de Universidad Galileo. Esta fue una unidad que no ha dejado de trabajar ni un solo día desde el momento en que se declaró el estado de calamidad. De inmediato se convocó a los profesores para dar directrices de cómo se continuaría trabajando los programas presenciales en forma remota desde las casas para poder llegar a todos los estudiantes. Se establecieron canales de comunicación inmediatos entre docentes y los más de tres mil estudiantes de la facultad, se utilizó WhatsApp para grupos de trabajo, la plataforma educativa de la Universidad como medio, Zoom para videoconferencias, webinar para comunicaciones masivas y se establecieron canales de comunicación alternativos como Telegram y Classroom para un plan B. Las líneas telefónicas fueron desviadas a los celulares de los colaboradores y se estableció una herramienta de WhatsApp institucional. Aun con el cambio de trimestre, el arranque del nuevo, se dio de una manera adecuada. Los departamentos de apoyo en la Universidad contribuyeron al proceso. En el camino han ocurrido una serie de inconvenientes que se han tenido que ajustar y cada día surgen nuevos retos, se han cometido algunos errores, pero la educación continuó. Esto se logró gracias a la experiencia que la facultad tiene en ofrecer carreras virtuales, proceso que inició en el 2014, logrando posicionar en los últimos tres años consecutivos la maestría de Administración de Negocios en el Top 25 de las MBA en español a nivel mundial. El apoyo de docentes, estudiantes y administrativos ha sido crucial, pero sobre todo el liderazgo del decano, y el apoyo decisivo del rector.