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¿Es efectiva la ayuda externa?

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Esta semana, el gobierno de Estados Unidos a través de su vicepresidente Kamala Harris anunció invertir en Guatemala, Honduras y El Salvador mil novecientos millones de dólares americanos para tratar de frenar la migración de estos países hacia su país. Aunque esta ayuda beneficiará a algunos, soy escéptico de casi todo ese tipo de apoyo externo para lograr un mayor crecimiento económico.

Por supuesto que es de agradecer la iniciativa, pero estas ayudas son condicionadas. Cuando esas condiciones afectan los lineamentos, funciones, y objetivos de una persona, empresa, institución o país no se deben recibir. Quien otorga la ayuda tiene todo el derecho de condicionarla y quien la recibe, si la acepta con esas condiciones, de cumplirlas. Sin embargo, a veces esas condiciones chocan de frente con nuestros principios y nos comprometen a cosas que no queremos ni tenemos que hacer.

Por otro lado, las ayudas crean dependencia y pueden provocar que se formen negocios que nunca debieron constituirse en el país mientras que hacen desaparecer otros que sí debían haber surgido libre y espontáneamente, sin distorsiones. Digo que crean dependencia porque se ha visto con ejemplo en el mismo Estados Unidos que algunas ayudas sociales a la gente pobre ha cambiado ciertos comportamientos debido a los condicionamientos. Por ejemplo, está documentado con claridad que a partir de las ayudas a madres solteras se incrementó el número de madres solteras que solicitaban este tipo de ayuda a pesar de que convivían con su pareja. El asunto es que evitaban casarse o legalizar su situación para no perder esa ayuda. Igual puede un pobre que no quiera trabajar conformarse con cierta ayuda que se le otorgue regularmente y esté conforme con ella. Así las cosas, esa persona ya no buscará trabajo mientras lo que reciba le alcance y esté tranquilo con ello.

Esto es parecido a esa ayuda a los desempleados que equivocadamente llamaron seguro de desempleo en algunos países de Europa. El trabajador podría retirarse de su trabajo y recibir hasta un porcentaje bastante alto de su sueldo por suficientes meses lo cual para muchos son unas vacaciones pagadas. Había condiciones para ese retiro recibiendo ese seguro mensual, pero recordemos que en todas partes se cuecen habas y hecha la ley, hecha la trampa.

Las ayudas que vienen de los países desarrollados están condicionadas a utilizar empresas de sus propios países o cuyos propietarios sean de sus países para desarrollar proyectos. De esta cuenta, la ayuda regresa a sus propios países. Generan condicionamientos que en vez de erradicar el problema que se quiere solucionar lo perpetúan. Cuando las personas que reciben las ayudas se adaptan a las mismas cambian su comportamiento hacia quien le otorga esas dádivas.

Lo que necesita Guatemala y el resto de los países de Centroamérica es la creación de más y mejores oportunidades para todos. La mejor forma de lograrlo es fortaleciendo nuestro sistema de justicia y seguridad además de eliminar todas las trabas como permisos, licencias e impuestos que afecten las inversiones privadas. Necesitamos fortalecer nuestro estado de Derecho y la defensa incondicional a los derechos individuales de la libertad, la propiedad y la vida. Solo así se logrará atraer capitales que quieran venir a invertir en el país. Con una mayor inversión de capital, es decir, más máquinas y herramientas que incrementen la productividad, se logrará entonces crear esas oportunidades que tanto nos hacen falta para que los más pobres logren una verdadera mejora de su nivel de vida.