Catalejo

Estrada y una novedosa Dra. Consuelo Porras

Mario Antonio Sandoval

Como era de esperarse, la captura en Estados Unidos del ahora excandidato presidencial Mario Estrada ya ha provocado y provocará más reacciones en contra de políticos y, con seguridad, de miembros de otros sectores. Puedo señalar la entrevista concedida el domingo por la jefa del Ministerio Público, María Consuelo Porras, al programa En Directo, transmitido por Guatevisión. Fue para mí una sorpresa escucharla expresarse por varios minutos seguidos con fluidez y aplomo, en una forma muy distinta a su tradicional estilo, a veces exasperantemente parco. La falta de conferencias de prensa es otro factor en su contra, pero pese a esos cambios no pudo explicar con lenguaje claro las razones del tiempo empleado para preparar el caso de Sandra Torres.

Las acciones legales contra la aspirante de la UNE fueron anunciadas un día después del inicio de su inmunidad liberadora. Esa casualidad, simplemente, no tiene explicación posible, sobre todo si se compara con el caso de Thelma Aldana, ahora ya fuera de la batalla, lo cual a todas luces beneficia a quien de hecho fue jefa de Estado, antes de convertirse en una “madre soltera de cuatro hijos”. El lenguaje corporal de la doctora Porras era de tensión, con las manos entrelazadas, aunque su discurso tuviera un cambio total. Por aparte, la captura de Estrada provocó otra reacción: su hijo, el alcalde de Jalapa, amenazó con señalamientos comprometedores a políticos no nombrados, lo cual implica nuevas eliminaciones de aspirantes.

Cuando se supo de la reunión entre Jimmy Morales y Estrada a principios de este mes, astutamente la aspirante de la UNE pidió vía electrónica explicaciones del presidente, quien el mismo lunes se apresuró a admitir haberse reunido, pero olvidando señalar el lugar: la finca de su anfitrión. Pese a esta movida, tan semejante a sus anteriores formas de actuar, la aspirante de la UNE no puede descansar tranquila. Portillo también se vio alcanzado por el escándalo al publicarse fotos de él con Estrada, y no se necesita ser muy perspicaz para sospechar serias preocupaciones de otros candidatos para presidente, diputado o alcalde. A todo esto, el factor tiempo sigue avanzando y deja poco espacio para la impresión a tiempo de las papeletas electorales.

Se puede decir algo más sobre las respuestas de la funcionaria. El lenguaje utilizado presupuso la total comprensión de los televidentes acerca de los términos legales, y sobre todo los legalistas. Algunos de sus criterios causaron asombro, como cuando dijo respetar pero no aceptar el criterio negativo del 70% de los encuestados por Prensa Libre, en referencia al trabajo actual del MP. Insistió en varios temas: a) cada caso es particular y se le deben hacer correcciones; b) su tarea es respetar el principio de la justicia, no su deber ser; c) el fiscal Sandoval tiene su apoyo absoluto; d) a su criterio, las acciones de Estrada no iban a convertir a Guatemala en un trampolín del narcotráfico: e) es supuesta la desobediencia del Ejecutivo a una orden de la CC, a quien le toca tratar el caso.

La justicia cuando es tardada de poco o nada sirve, dice el refrán jurídico. No se puede considerar a todo lo actuado por el MP, la CC y la Corte Suprema como un asunto exclusivamente jurídico. Es político-jurídico, en especial por el momento del país, y el factor de la velocidad de las decisiones se debe tomar en cuenta porque de ello puede depender el éxito o fracaso de las elecciones. Ello es así. Ojalá la doctora Porras haya comprendido el mensaje implícito en el programa, pero especialmente la importancia de gozar de una buena imagen de trabajo. Es un error, en este mundo actual de comunicaciones instantáneas, colocarse en la posición de parsimonia. Es contraproducente, pero además, provoca insatisfacción y rechazo entre muchos grupos ciudadanos.