Liberal sin neo

Ficción de cambio e interés

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

Es común escuchar de parte de funcionarios del Banco de Guatemala y analistas económicos que el tipo de cambio del quetzal respecto del US$ lo fija el mercado. La misma retórica priva con respecto a la tasa de interés. Esta es una ficción. Tanto el tipo de cambio como la tasa de interés están intervenidos; basta con examinar el balance general del Banco de Guatemala (Banguat).

A octubre de 2019, el Banco de Guatemala tenía reservas internacionales netas de US$14.6 mil millones. Al mismo mes en 2014 tenía US$7 mil millones, de manera que se han duplicado en cinco años, equivalente a un crecimiento anual promedio de 12%. Si el Banguat tiene US$14.6 mil millones en reservas es porque los ha comprado u obtenido en el mercado a cambio de quetzales. El efecto neto de tener este nivel de reservas es que esos dólares no están en el mercado nacional, están “neutralizados” y ejercen presión para que el dólar sea más caro. De “soltar” estos dólares —a cambio de quetzales— que el Banguat tiene “recogidos”, el dólar estaría mucho más barato.

Otra arma de alto calibre que posee el Banguat son las operaciones de mercado abierto (OMA). El Banguat ofrece cada semana depósitos a plazo, por cientos de millones de quetzales, por los que paga interés. Estos son comprados casi en su totalidad por los bancos y sociedades financieras, que tienen la comodidad de depositar estos fondos con el banco central, con riesgo cero, percibiendo intereses. La tasa de interés que el Banguat paga sobre estos depósitos se rige en relación con la “tasa de interés líder” que fija la Junta Monetaria, que actualmente es de 2.75% anual por depósitos de un día. Es interesante notar que la tasa promedio ponderado de los depósitos de ahorro en el sistema bancario es de 1.94% (sib.gob.gt). Es decir, el Banguat les paga más a los bancos por sus depósitos que lo que los bancos les pagan a los ahorrantes, en promedio. Saque usted sus conclusiones.

El balance general auditado del Banguat al 31/12/2018 muestra en el pasivo depósitos a plazo (OMA) por Q34.6 mil millones. Además, está la reserva de ley —encaje— que los bancos deben mantener en el banco central, que a la misma fecha era de Q33.3 mil millones. Esto significa que el Banguat tiene retirados de circulación o neutralizados, aproximadamente, Q68 mil millones. Esto tiene varios efectos y aquí destacaré tres.

Primero, al retirar todo este dinero del mercado hay menos quetzales demandando dólares, que tiende a subir el tipo de cambio. Segundo, cuando el Banguat recibe los depósitos de los bancos y les paga interés, tiende a empujar hacia arriba la tasa que los bancos cobran por dar crédito. Si los bancos tuvieran que colocar todos esos quetzales en créditos, tendrían que bajar las tasas. Tercero, los intereses que el banco central paga por las OMA le provoca pérdidas. En teoría, el Minfin tiene que cubrir estas pérdidas, pero no lo hace y permanecen en el balance general del Banguat como un “activo” o cuenta por cobrar —que cualquiera que entiende de esto sabe que es una cuenta incobrable.

Aunque tengo opinión informada sobre lo anterior y sus efectos sobre la economía, no es esta la ocasión para compartirla. Solamente señalo que es una ficción pensar que el tipo de cambio y la tasa de interés en Guatemala son determinados por “el mercado”. El Banco de Guatemala hace grandes acrobacias para mantener la llamada estabilidad macroeconómica. Nos quieren convencer de que 4% de inflación anual es estabilidad. Compare 4% de inflación con la tasa promedio ponderado de los depósitos de ahorro, 1.94%, y saque usted sus conclusiones.