Desarrollo de país

Gobernabilidad y gestión pública

José Santiago Molina josesmolinam@gmail.com

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Aplaudo la conferencia de prensa del viernes 4 de diciembre del presidente y el vicepresidente de la República juntos. Celebro que hayan llegado a acuerdos importantes en la relación personal, para que ambos puedan hacer su servicio de gestión pública de la manera constitucional definida y de la mejor manera posible. El 2020 ha sido un año sumamente complicado, y no ayudan al país las diferencias entre ambos. El presidente mencionó el apoyo de la OEA para que ambos hayan podido llegar a consensos que le vienen bien al país.

El anuncio de atender las solicitudes de varias instituciones de la sociedad guatemalteca de revisar y adecuar el Presupuesto General de la Nación es fundamental. Los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas que el presidente anunció son clave para la gobernabilidad, para la eficiencia de la gestión pública y para el desarrollo del país.

La reactivación económica es fundamental. Guatemala tendrá un decrecimiento no mayor a 2%. Tenemos que lograr recuperar lo perdido en el 2020 y crecer por lo menos 6% en el 2021. El plan de la agencia internacional McKinsey, contratada por el sector empresarial, es parte muy importante de la solución, y eso hay que ponerlo en marcha.

Haber tomado la decisión de priorizar la crisis humanitaria, agropecuaria y de infraestructura creada por Eta e Iota y seguir atendiendo la pandemia es prioritario. Me alegra que el vicepresidente se haga cargo de la reconstrucción de las zonas afectadas por las depresiones tropicales de noviembre. Su base gerencial le dará suficiente orden y disciplina para coordinar esos esfuerzos.

La renuncia de ministros y secretarios se da al final de cada año, y sí es importante que hagan una evaluación de desempeño de cada uno. Los que salgan mal evaluados deberán retirarlos, pero más importante aún es la búsqueda de quienes los reemplacen. Ojalá que profesionales exitosos quieran asumir responsabilidades de ese nivel en la gestión pública. En Guatemala hay muchas personas que tienen perfil para ocupar esos cargos.

El cierre del Centro de Gobierno en la Presidencia de la República es una acción positiva, ya que atiende el reclamo de buena parte de la ciudadanía que lo venía haciendo por las redes sociales y por medios de comunicación vía editoriales y columnas de opinión. El presidente tendrá que gobernar con su gabinete y seguramente con algún apoyo administrativo dentro de casa presidencial.

Los mecanismos de diálogo y concertación, como lo dijo el presidente, son necesarios para la gobernabilidad. Llevar al interior del país los conversatorios para saber y entender las necesidades será necesario para la asignación de recursos y para la ejecución de los mismos.

Los temas en lo que la gran mayoría de ciudadanos podemos llegar a ponernos de acuerdo son: 1) combatir la corrupción, 2) transparencia y rendición de cuentas de la gestión pública, 3) combate de la pobreza: a) generando riqueza y b) atendiendo la desnutrición, 4) formalidad del empleo, 5) la seguridad social y 6) la salud y la educación: a) modificar pactos colectivos y b) eficiencia en los servicios.

Guatemala tiene una buena Constitución Política. Hay que modificar y crear leyes como la ley electoral, ley de servicio civil, ley de infraestructura vial y unas cuantas más. Los poquitos que piden una Asamblea Constituyente, puedo asegurar, que muchos de ellos ni siquiera han leído la Constitución. Celebro la manifestación pacífica 21N y rechazo a los grupos de vándalos que destruyeron propiedad pública y privada durante el 21N, el 28N y el 5D (que fue tan pobre la asistencia que deja claro que no es la forma de hacer cambios en el país). Los guatemaltecos queremos paz, seguridad, salud, educación, alto a la corrupción, transparencia, oportunidades y desarrollo.