La buena noticia

¡Gracias, provocaron hambre y sed de justicia!

Víctor Manuel Ruano pvictorr@hotmail.com

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¡Gracias a todos los que hicieron posible el “Proyecto Cicig”, acompañando a la dama de la justicia hasta niveles nunca imaginados! Llegaron a las puertas de los intocables haciendo sentir el valor de la autoridad y el imperio de la ley. Su lucha no fue en vano. Nos enseñaron a tener hambre y sed de justicia. Hicieron temblar las estructuras injustas que nos han dominado por siglos. Zarandearon sus cimientos, aunque aún no lograron derribarlos. Llegará el día en que por fin caerán y haremos posible la nueva Guatemala por la que luchamos con persistencia. Desataron la rabia de la jauría de mastines corruptos y sus ajotadores en los medios y hasta en las iglesias. Encendieron la esperanza de un pueblo humillado y maltratado. Levantaron el ánimo de los oprimidos y empobrecidos por las élites económico-políticas que gobiernan. Por fin, “la justicia y la paz se besaron”, la vida de la gente buena prendió “como chispas que se propagan en un cañaveral” cuando las plazas se llenaron y en las calles rebozaban y retozaban corazones libres, con pancartas punzantes de jóvenes y adultos, campesinos y obreros, profesionales y estudiantes, migrantes e indígenas. Emergió con fuerza la “Guatemala profunda”, la patria una y diversa, la nación pluriétnica, multilingüe y pluricultural.

Aún con toda la artimaña de ataques, de cien guatemaltecos, 72 celebran su exitoso trabajo, mientras el gobierno es reprobado por el 76%. Aunque ninguna obra humana es perfecta, siempre hay limitaciones, errores y hasta delitos, pues la cizaña crece con el trigo, pero es evidente que aquel que se deja atrapar por el espíritu malo termina haciendo torpezas y quien lucha por la justicia es llamado bienaventurado. El gobierno se hincó ante los cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad, favoreció los intereses de los grupos de poder más nefastos y consolidó el funcionamiento de “redes político-económicas ilícitas” para que el Estado siga sirviendo a mafiosos y a élites oportunistas.

La Cicig al cumplir con su mandato provocó la integración de los operadores de injusticias y el resultado fue expulsarla, declarar no grato al comisionado, desobedecer a la CC, desprestigiar a sus integrantes y afianzar el régimen de impunidad. Las investigaciones confirmaron lo podrido del Estado por la incidencia de los “núcleos de poder político, económico y social”, quienes optaron por “pactar con cualquier actor que les garantizara impunidad”, incluyendo grupos criminales para lograr su siniestro objetivo: “intensa campaña en contra de la Cicig, financiada por grupos de poder, que incluyó el pago de servicios de lobby en el extranjero, campañas de comunicación y desprestigio, y el intento de sabotear y detener las investigaciones”. Desplegaron su poder económico, mediático y político al punto de reactivar mecanismos de la guerra interna para conservar el Estado corrupto. Se involucraron en esta feroz lucha el Cacif y los actuales “altos funcionarios de los organismos Ejecutivo y Legislativo”, quienes llegaron a formar parte de una “coalición mafiosa” y participaron “activamente” en las acciones en contra de la justicia, con el fin de “sacrificar el presente y el futuro de Guatemala para garantizarse impunidad”. (Dr. Iván Velásquez).

Agradecemos a la ONU y a las 13 naciones que apoyaron económicamente este proyecto único en el mundo, a sus tres comisionados, especialmente al eximio jurista colombiano y a cada una de las personas que formaron parte de ella y contribuyeron con su ciencia y experiencia al trabajo por la justicia. También a las fiscales generales Claudia Paz y Thelma Aldana, quienes demostraron que sí es posible tocar a los de cuello blanco. Gratitud eterna a los fiscales que trabajaron intensamente y sin miedo. El legado de justicia que nos dejó la Cicig fue grande. Poco a poco veremos sus frutos, ojalá en la Feci y en una ciudadanía crítica y empoderada, consciente e informada que se levantará y le abrirá camino a la justicia.