Florescencia

¡Guatemala, me inspiras!

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La semana pasada concluí la Gira Migrante —la presentación de mi libro autobiográfico Migrante, en toda Guatemala—. Las últimas presentaciones fueron en el Centro Universitario de Izabal, en Puerto Barrios, y en Flores, Petén, tierra donde la cultura maya floreció y florecerá —¡lugar de mis verdaderas raíces!—

¡Gracias por el recibimiento en cada lugar que visité! Vi con mis propios ojos y escuché por mis propios oídos cómo todos soñamos con una Guatemala digna de heredar.

En 2019 publiqué Migrante, con la ilusión de inspirar a más de algún lector en que, en esta vida, nada —absolutamente nada— es imposible. Es un esfuerzo personal de más de dos décadas, que he sufragado por completo, motivado por mis convicciones como guatemalteco, maya, emprendedor tecnológico y migrante.

Migrante es una historia que comienza en 1976, desde mi nacimiento en Santa Eulalia, Huehuetenango. Por eso fue ahí su lanzamiento, y luego en las ciudades de Huehuetenango y Guatemala. La gira para motivar a los guatemaltecos, principalmente a los jóvenes, a creer y contribuir con el gran Sueño Guatemalteco, estaba planificada para 2020, pero la pandemia del covid-19 la imposibilitó. Aun así, fue el libro más vendido y leído ese año. Ahora que finalizó la gira empezada en octubre de 2021, el esfuerzo migra a otros países y atenderá invitaciones. Pronto se lanzará Migrante en inglés y otros idiomas.

Las acciones son el mejor ejemplo para inspirar y por eso regresé a Guatemala para aportar mi granito de maíz generando oportunidades para que los jóvenes no tengan que pasar las mismas penurias que mi familia y yo pasamos para lograr sus sueños. He impulsado la educación —especialmente en comunidades remotas—, el empleo y la innovación y transformación digital como vías de desarrollo. En 2004 fundé XumaK, una empresa tecnológica, en Los Ángeles, California, y en 2008 establecí su sede central en Guatemala, porque creo en el talento guatemalteco.

En Migrante están plasmadas estas historias y las memorias de mis padres. Desde que vivíamos en Santa Eulalia: sus dificultades económicas y su esfuerzo por sobrevivir como jornaleros de fincas, la misma realidad de miles de guatemaltecos. Cuento sobre la muerte de Juana, mi hermana mayor, por un cuadro de desnutrición crónica, misma causa por la que años después yo estuve a punto de morir, de no ser por el inmenso amor de mi madre, que sacrificó su único tesoro ancestral para curarme. Hoy, 50 años después, nuestros niños siguen muriendo por el mismo mal. ¿Cómo no querer regresar para transformar este país? Fue triste volver a la aldea Cocolá Grande, Santa Eulalia, 25 años después de haberme ido, y encontrarla casi en la misma situación: sin electricidad ni agua potable. Sin un instituto de educación básica ni de diversificado como los que hoy tienen los jóvenes, gracias al apoyo de XumaK y Café con Causa. He querido devolverle algo al país que me vio nacer, porque para mí el servicio es un estilo de vida.

Migrante recoge en 31 capítulos mi historia personal, que también es la historia de la Guatemala sufrida y abandonada, pero con tanto potencial. Nació como un proyecto personal, pero llevar el mensaje a todo el país ha sido posible gracias al involucramiento de muchos guatemaltecos: emprendedores, estudiantes, académicos, migrantes y líderes. Todo ello sin un fin político ni auspiciados por ningún partido, como algunos actores de la vieja política han mencionado.

Creo en nuestra gente, en el progreso, en ser parte de un equipo donde, además de trabajar juntos, cada uno se adueñe de sus acciones y de su futuro. Seguiré demostrando con hechos que vale la pena apostarle a Guatemala y que el Sueño Guatemalteco lo construimos todos.