Desarrollo de país

Hay que ordenar la casa

José Santiago Molina josesmolinam@gmail.com

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“Hay que ordenar la casa”, dijo José María Aznar, el expresidente del Gobierno de España 1996-2004, en un conversatorio hace unas semanas con Pablo Casado, presidente del Partido Popular y futuro candidato a presidente del Gobierno.

España pasa por malos momentos debido a que el gobierno actual, que lo preside un populista —Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español— y que hasta hace poco el vicepresidente era Pablo Iglesias, del Partido Podemos —izquierda—. El populismo con el que ha gobernado Sánchez ha puesto en aprietos a España. Dice Aznar que el populismo afecta los valores, las costumbres y las instituciones. El primer factor competencial de un país son las instituciones, y si las instituciones son debilitadas, la probabilidad de que el país avance es poca, ya que se pierde la competitividad. Otro efecto del populismo es el efecto en la seguridad jurídica, lo cual afecta las inversiones, el crecimiento económico y la credibilidad de país. España puede resolver su problema cumpliendo con la constitución y con la ley. Es la primera forma de fortalecer las instituciones y de recuperar la confianza del capital y de la inversión.

En Guatemala también debemos ordenar la casa. Hace unos días, leí en algunos medios escritos que el sindicalista Joviel Acevedo se confesaba corrupto porque negociaba en secreto el pacto colectivo con autoridades del Ministerio de Educación. Acevedo tiene alrededor de dos décadas de liderar el mal llamado sindicalismo de la educación pública de Guatemala. El Mineduc es la institución de Gobierno que más presupuesto tiene y que más personal tiene. Si no se atiende la realidad de la corrupción confesada por el dirigente Acevedo y no se reestructura ese ministerio, la calidad de educación no se elevará en el país, lo cual es fundamental para el desarrollo de la persona, de la sociedad y del país.

Sobre el sindicalismo en el Minsalud se ha dicho mucho en estos 19 meses de administración de pandemia. Eso es terrible desde hace más de dos décadas. También hay que ordenar esa institución. Los mal llamados sindicatos en los puertos del país también no han permitido que ese servicio fundamental para el país sea eficiente y de costo competitivo. También hay que poner orden en esas empresas portuarias. Ayer tituló Prensa Libre “País cae al puesto 132 de 141 en carreteras”. Otro ministerio en donde hay que poner orden.

A pesar de lo anterior las noticias económicas son alentadoras. “La economía creció 15.1% de abril a junio”, “Flujo de IED subió 21.2% en el primer semestre del año”, “País busca abrir nuevos mercados”, y otras noticias similares. Guatemala tiene una población luchadora, emprendedores de primer nivel y un sector empresarial pujante. Lo privado genera el 93% del PIB y siempre busca como salir adelante.

Hay instituciones públicas donde sí hay orden. La Municipalidad de Guatemala es una. Seguramente hay varias en el interior del país. El plan que desarrolla McKinsey por inversión del empresariado con gran apoyo de la MuniGuate y que el Gobierno, principalmente Mineco, está utilizando en “Guatemala No Se Detiene”, es parte de la solución. Sin embargo, hay mucho por hacer en el Congreso de la República, empezando por modificaciones a algunas leyes como la Electoral, para minimizar que se elijan diputados que son señalados con el crimen organizado, y así regresarle la dignidad a tan importante organismo de Estado. También muchísimo que hacer con las instituciones de Justicia empezando por la corrupción en algunos juzgados, y en los procesos de elección de cortes.

Si no ordenamos la casa y no logramos fortalecer las instituciones y avanzar en certeza jurídica, el país se va a complicar. Para ordenar la casa se necesita de liderazgos sólidos y de voluntad política.