Catalejo

Ignorantes y metiches empeoran los problemas

Mario Antonio Sandoval

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A causa de la ignorancia de la gente a cargo de entidades técnicas de la administración pública, el grave problema de comunicación terrestre en buena parte del país, ocasionado por el hundimiento en la carretera al sur localizado en Villa Nueva, ya es gravísimo y continúa inexorable de mal en peor, como señala el ingeniero Víctor Manuel García Lemus, experto latinoamericano en reducción de riesgos y especializado en su manejo. Sus análisis presagian un imparable retroceso, pero no ha sido consultado por el gobierno. Las declaraciones y actuaciones de los funcionarios, más la intromisión de otros, demuestra la escogencia de gente con cero capacidad y experiencia, a lo cual se agrega la obsesión compulsiva por mantenerse enquistados en sus actuales huesos para roer.

El sábado se apareció el director de Covial, Mario Aguilar, famoso por su torpeza e incapacidad. Se han derrumbado en pocos días obras suyas, como el puente en Cabañas, Zacapa. Tiene el manejo de Q1 mil millones autorizados por el Congreso para reparar obras, pero casualmente no en casos de emergencia, lo cual abre la puerta a más negocios turbios. Este personaje de novela de terror, junto con el alcalde de Villa Nueva, Javier Gramajo, muy criticado por quienes escoge de colaboradores en las alcaldías auxiliares. Se apresuraron a lanzar mil cien metros cúbicos de cemento líquido en el agujero, muestra de un problema mucho más serio y complicado. Las lluvias en pocas horas se encargaron de llevarse ese chapuz de aprendiz de albañil.

Llegó también Shirley Rivera, uniformada de presidenta del Congreso, cuya cercanía con Alejandro Giammattei implica llevar un mensaje del olimpo politiquero, para asegurar la colaboración gubernativa. Dio declaraciones al lado del alcalde, con quien tiene una relación muy cercana, hecha pública con las numerosas respuestas de los anónimos usuarios de redes sociales. Ella tiene un currículum político al haber trabajado en el Ministerio de Comunicaciones en el Fondo para la Vivienda (Fopavi). Su presencia fue absurda porque la única interpretación posible es colaborar de manera estrecha con ese alcalde a través de una “mesa de emergencia”. Pocos minutos después, la apresurada obra se derrumbó y ella quedó en entredicho, sobre todo ante su mentor político Giammattei, también cercano.

El también presente ministro de Comunicaciones provoca hilaridad y vergüenza ajena. Aseguró tener arreglado todo para el 17 de junio. ¡Por Dios! No mencionó el año. Tiene esperanza en el fin de las lluvias, promete puentes bailey sin saber si hay disponibles. Algo sí ocurrió: su predicción del socavón de los trabajos, pocos minutos después de sus declaraciones. Mientras, los derrumbes siguen: ayer se desmoronó una parte del talud del camino a menos de tres kilómetros de llegar a San Lucas Sacatepéquez, y mientras no se arregle, el paso estará detenido hacia Occidente, para empeorar el problema del transporte en el país, con sus serias consecuencias. Casi todo esto es el resultado de la irresponsabilidad de no dar mantenimiento a la infraestructura, porque no se ve.

El ingeniero García Lemus habla de los conocidos sistemas de fallas de Mixco, cuyo terreno es una conejera con riesgo al construir grandes obras, algo comprobado con los estudios posterremoto de 1976. El experto afirma: no es un hoyo sino un colapso relacionado con la erosión profunda interna, con posible “efecto iceberg” —extremo superior pequeño y masa oculta enorme—. Los mapas de esa época muestran los numerosos sistemas de fallas y la ciudad está en un badén —valle no circundado sino con salidas en los extremos—. Los sedimentos volcánicos, más las fallas tectónicas, son coincidentes con el problema y demuestran hasta la saciedad por qué no hay lugar para improvisados ni metiches.