A contraluz

Incapacidad y mal genio

Haroldo Shetemul @hshetemul

El presidente Alejandro Giammattei combina su mal genio con la ineficiencia de su gestión de la pandemia del coronavirus. El pasado 27 de mayo se expresó de esta manera: “Si hay unidades de salud donde no haya llegado la vacuna, perdónenme, pero no es problema mío”; “que haya municipios en donde no se haya registrado ni una sola persona; de la cola no puedo ir a traer a nadie, ese no es mi chance”. Lamentable, realmente lamentable que el jefe de Estado, que representa la unidad nacional, se exprese de esta manera. ¿Cómo que no es su responsabilidad que no haya vacunas en los centros de Salud? ¿No es este señor, médico para variar, el responsable de haber hecho una compra de vacunas lesiva para los intereses del país, porque ni siquiera se sabe cuándo llegarán? ¿Será que no entiende que su gobierno carece de una estrategia de comunicación para sensibilizar sobre la necesidad de la inmunización?

Desde el año pasado se evidenció el mal manejo de la pandemia en el país. Fue hasta enero pasado cuando se comenzó la negociación para comprar vacunas, luego del fracaso del mecanismo Covax. Se puede argumentar que hasta principios de ese mes el Congreso aprobó la Ley para el financiamiento y adquisición de vacunas, que incluía un presupuesto de Q1 mil 500 millones para tal fin. Sin embargo, el presidente Giammattei ha sido el artífice de la alianza partidaria que hace y deshace en ese organismo y que se ha centrado en favorecer políticas corruptas. Entre ellas, la aprobación del presupuesto del 2021 desfinanciado y que dejaba abierta la puerta para los negocios turbios. Entonces, el mismo mandatario es responsable de no haber acelerado la aprobación de tal ley desde el año pasado. ¿Para qué le sirve contar con la presidencia del Organismo Legislativo? Era obvio que otros intereses tenían más prioridad que la salud de los guatemaltecos.

Ahora han salido a flote las irregularidades en torno a la adquisición de las vacunas Sputnik V. El presidente Giammattei ha demostrado que sabe todas las mañas de la clase política tradicional, pero deja ver una total incapacidad para la administración pública. Luego de la lentitud para responder a la crisis por el covid-19, el Gobierno se embarcó en la compra de 16 millones de dosis por Q1 mil 229 millones, de los cuales ya desembolsó Q614 millones sin tener certeza de cuándo llegarán las vacunas. ¿Cómo es posible que haya permitido la firma de un contrato que no ofrece ninguna garantía? Es inaudito que se suscribiera un papel en el que no hay un cronograma de entrega y el vendedor no se hace responsable del atraso o incumplimiento. Es más, como garantía solo se especifica una fianza de US$100 mil, o sea unos Q780 mil, lo cual es una cifra irrisoria comparada con los Q1 mil 229 millones que se deben pagar. Lo peor es que ya no hay más dinero para comprar vacunas; con la Sputnik se fue todo.

Si el presidente Giammattei fuera el gerente de una empresa ya lo hubieran puesto de patitas en la calle porque lo que ocurre con el manejo de la pandemia y las vacunas es un completo desastre. La inmunización es urgente para salvar miles de vidas, pero también para reactivar la economía nacional. La estrategia de vacunación se ha centrado principalmente en las áreas urbanas y se ha descuidado el área rural, donde la población es presa de campañas de desinformación, principalmente de sectores religiosos oscurantistas. Es tarea fundamental del Gobierno no solo proveer las vacunas, sino impulsar una fuerte estrategia de comunicación para sensibilizar a los guatemaltecos sobre las ventajas de la inmunización. Por eso es lamentable que el presidente Giammattei, en lugar de centrarse en las tareas vitales del manejo de la pandemia, arremeta con sus rabietas, que solo complican la crisis de salubridad.