CATALEJO

Intimidación, respeto, rúbricas y sorpresas

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No pasan 24 horas sin el aparecimiento de una nueva sorpresa electoral. Ayer, a la una am, el TSE decidió dejar sin efecto hasta el fin del proceso la resolución del Registro de Ciudadanos de suspender al partido Semilla. Sin embargo, dadas las circunstancias era indispensable colocar una fecha, porque “el proceso” termina el 31 de octubre. Quedan dos largos meses, durante los cuales el MP y sus círculos tienen campo para nuevas acciones cuyo efecto real es mantener la inseguridad ciudadana, tanto de simpatizantes como de adversarios. A esto se agrega la terca negativa de Sandra Torres de aceptar los resultados, y deja la puerta a toda una nueva gama de sorpresas, manipuleo o interpretaciones acerca de un proceso ya fuera de la legalidad y enfangado en la politiquería.

Otra sorpresa del viernes, esta vez causante de pena ajena, fue la airada y gesticulante reacción de Mario Búcaro en la plenaria de la OEA al exigir “respeto, respeto, respeto” con dedo amenazante solo explicable en una homilía evangélica, ante la palabra “intimidación” (provocar miedo), innecesariamente repetida cuatro veces por el embajador uruguayo, quien luego con mucha calma le mostró el documento oficial con su propia firma. Mi interpretación: firmó sin fijarse, pues su meta era beneficiar a la imagen presidencial, lograr frases elogiosas al gobierno por las elecciones. Al ser estas parte del marco diplomático —por tanto cortés— no obtuvo nada. Incluso la presencia del Secretario General Almagro puede considerarse “un riesgo fuerte” para el giammatteiato.

' La vergüenza en la ONU y la suspensión del TSE a la decisión contra Semilla son las más recientes sorpresas políticas.

Mario Antonio Sandoval

Espero una nueva sorpresa: la realización de la reunión —casi una batalla— entre Giammattei-Arévalo frente a Almagro para iniciar hoy mismo el proceso de transición entre esta fecha y el 14 de enero, dentro de 132 días. Las fuerzas no están equilibradas: el saliente llega con varios reveses internos y externos en su estrategia; pérdida de control en la CSJ y la CC, la súbita independencia del TSE. Arévalo llega con experiencia en entidades internacionales, apoyo interno y externo a la elección. Puede contar, eso sí, con presión dirigida por sus poderosos adversarios político-económico-sociales. Ante ese panorama, no me cabe duda, aprovechará para pedir frente al visitante no ambiguo compromiso para asegurar la transición del mando como está planificado desde el principio.

La estrategia de sacar al electo partido oficial al declarar independientes a sus diputados se entiende al saberse algunas interioridades. Los independientes no pueden integrar la directiva, ser parte de la “instancia de jefes de bloque” integrada por diputados designados por los partidos. Sus integrantes tienen sobresueldo, secretaria y diez “asesores” cada uno. Retumba el término plazas fantasma. Pero lo más importante es no tener derecho a presentar mociones de ley y entonces estar a la merced de quien quiera presentarlas por ellos. Tampoco a la discusión previa a asuntos de Derechos Humanos y aprobación del presupuesto del país, básica para cualquier intento de reencauzar las prioridades del gasto público, convertida en piñata desde hace mucho tiempo.

A mí me molesta el hecho de la necesidad de pedir opinión y presencia de entidades internacionales en lo referente a las elecciones. Pero esto es un efecto de toda una larga serie de acciones previas, desde hace por lo menos tres gobiernos, causantes del hastío generalizado. Los dos últimos comicios reflejaron el rechazo a una candidata dispuesta a todo: mentir, cambiar de posición ideológica y utilitarismo al máximo. Esta última tuvo la diferencia de contra la corrupción, en abstracto pero manifestada en casi todas las decisiones de quienes detentan el Estado, en compañía de otros sectores. En ese sentido, de nuevo se votó en contra y un importante sector de menos de 30 años o menos participaron con esa meta y repitieron el antivoto torrista junto con los demás adultos.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.