La buena noticia

Jesús, pan para la vida y la libertad

Víctor Manuel Ruano pvictorr@hotmail.com

Las comunidades eclesiales a partir de mañana dejan la lectura continuada del evangelio de Marcos 6, cuando Jesús, al ver con entrañas de misericordia a un pueblo abandonado, extenuado y perdido “como ovejas sin pastor”, se dedica a formarlos para que asuman una nueva mentalidad que los convierta en protagonistas de su propia historia, y les da de comer, mediante la multiplicación de los panes, no por ser holgazanes, sino porque el Imperio y el régimen de Herodes los sometía a la exclusión y al hambre.

Ahora pasan al capítulo 6 de san Juan, que comienza también con la multiplicación de los panes y una valiosa catequesis, cuyo tema central es: Jesús, pan para la vida del mundo.

Es, además, el pan del Éxodo, es decir, pan para la libertad de un pueblo oprimido y con hambre, porque este capítulo tiene como trasfondo la travesía del pueblo judío por el desierto, cuando Dios lo alimentó y lo liberó de los faraones, que daban comida y trabajo a costa de esclavitud y trabajo deshumanizante.

El relato se sitúa en la proximidad de la Pascua, fiesta que conmemoraba el éxodo liberador. Este hecho le permite a Jesús anticipar un “éxodo mesiánico”, el cual consiste en que sus seguidores puedan subsistir liberándose de nuevos faraones, que son los sistemas opresores que amenazan a los pueblos, desde el modo de llevar la economía y la política hasta las condiciones infrahumanas en que viven las mayorías.

La intención del evangelista es destacar el significado de la propuesta de Jesús: ningún ser humano pasa hambre si hay solidaridad.

El hambre del mundo solo se podrá erradicar en la medida en que los seres humanos, movidos por los mismos sentimientos de Jesús, estén dispuestos a compartir con los demás lo que son y tienen. Solo así va realizando Dios su proyecto de vida para que ninguno viva sin alimento y sin trabajo.

Si en Guatemala hay recursos suficientes para todos, ¿por qué tanta pobreza escandalosa en miles de personas que pasan hambre?

“Un informe de la FAO, presentado la semana pasada, escribió Marielos Monzón en su columna del martes 20, da cuenta de que 2 millones 900 mil guatemaltecos están desnutridos y que 12.1 millones afrontan problemas para conseguir comida. Más claro aún: cuatro de cada 10 personas desnutridas en Centroamérica son guatemaltecas y en 2020 —cuando ya gobernaba Giammattei— se incrementó en cien mil el número de personas que no pueden satisfacer sus necesidades básicas alimentarias”.

Por eso tituló su columna “¿Qué hace Alejandro Giammattei?”, y cuestiona: “¿A qué se dedica el presidente? ¿Cuáles son sus prioridades y en qué ocupa su tiempo? ¿Qué problemas consumen sus jornadas? ¿Qué es eso tan urgente que le distrae?”.

Juzgue usted. Es un gobierno que no combate la desnutrición infantil y es incapaz de luchar contra la pobreza y las desigualdades estructurales.

Las élites económico-políticas pretenden llenar los anhelos de su corazón “con solo pan” o riqueza, acaparando recursos “para sí” a costa de los demás, despojándolos de todo; por eso son depredadoras. Olvidan que “no solo de pan vive el hombre”, pues solo compartiendo crecemos en humanidad y como país.