Catalejo

Jimmy Morales: llegó la hora de renunciar

Mario Antonio Sandoval

A Jimmy Morales , así como al dúo Enrique Degenhart y Sandra Jovel les ha llegado el momento de renunciar. Irse. El acuerdo de “tercer país seguro”, aunque se le quiera esconder con otro nombre, es nefasto para Guatemala. Haberle mentido y engañado a Trump fue un hecho despreciable por el irrespeto y la burla a su persona. Ante la incapacidad de prever la furibunda reacción, convertida en amenazas para todos los guatemaltecos, ahora se firmó un acuerdo basado en mentiras emanadas de verdades, es decir, la peor forma de mentir. La foto del momento fue elocuente: Trump, el secretario de seguridad interna, McAleenan, y Degenhart con gesto contrito, de cuasi arrepentimiento. Al fondo, el Abraham Lincoln del cuadro parece sollozar. También fue republicano.

El documento firmado fue escrito por Estados Unidos y Guatemala solo pudo asentar con la cabeza agachada. En los considerandos se afirman verdades causantes de mentiras, por ser imposibles de cumplir. Nuestro país “se obliga a reconocer el derecho de toda persona a emigrar o inmigrar, por lo que cualquier inmigrante puede entrar, permanecer, transitar y salir…” “se les debería dar abrigo y cuidado temporal… a quienes deseen ingresar de manera legal”. “Guatemala no retornará ni expulsará a solicitantes de protección en Guatemala… Estados Unidos tendrá la decisión final”. Las cancillerías resolverán los casos no previstos; cualquier parte podrá dar por terminado el acuerdo, o modificarlo de mutuo acuerdo. En la práctica: Guatemala tiene las manos atadas.

Guatemala nunca podrá cumplir con sostener a quienes soliciten asilo. Este documento logró poner de acuerdo a los candidatos Torres y Giammattei. Ambos lo adversan. Quien llegue a la presidencia tendrá este enorme problema, basado en la desesperación de Morales por el fin de su desgobierno, y ello lo debería convertir en el primer solicitante de asilo. Este asunto, sin duda, es tema de Derecho Internacional, en cuanto a establecer respuesta jurídica para lo que surja de la vida internacional de los individuos. Pero sobre todo es materia de la Filosofía del Derecho, encargada de investigar los fundamentos de los valores y los juicios valorativos. El Derecho es parte de la filosofía, aunque se asusten quienes lo ven como una técnica jurídica. Es mucho más.

La renuncia es el único camino. El incumplimiento de lo acordado, por ser imposible, provocará nuevas reacciones furibundas de Trump, durante seis años, si gana la reelección. Pero se librará al dejar el puesto porque el Congreso jamás actuará en contra de un miembro del pacto de corruptos. Hay caminos legales, ya recorridos cuando se fue Pérez Molina, pero ahora el lapso es demasiado largo: seis meses. Morales mintió siempre: en la campaña, al haber dado la bienvenida a tránsfugas, al rodearse de demasiada gente cuestionable. Conforme pasaron estos tres y medio largos años de desgobierno, se afianzó su puesto de símbolo del peor gobierno. Su salida debe ser presentada a Trump como muestra del rechazo ciudadano a los funcionarios señalados.

Morales no vaciló en actuar en las sombras para vender al país. Urge un acuerdo nacional consensuado con la mayor cantidad posible de sectores, mientras a él le toca, con hombría, enfrentar los efectos de su irresponsable accionar. Debe pedir perdón a todos, en especial a los votantes no católicos, cuyas autoridades malinterpretaron la victoria, la consideraron obra divina y ahora deben pronunciarse de nuevo. Ya tiene un pésimo lugar en la historia, pero lo puede reducir a malo si elimina la arrogancia. Sus asesores, como él, mediocres y temerarios, con efectos imposibles de ocultar y justificar. No dio la talla ni supo salir cuando podía explicar haber sido él mismo engañado por quienes lo engatusaron para ser candidato. Ahora es tarde. Todo se está consumando.