Florescencia

Juventud transformadora

A la luz del desgaste de la clase política actual y de la crisis en nuestra institucionalidad, salvar la democracia dependerá, en gran medida, de la juventud. Siendo más del 46% de la población entre 15 y 45 años, ¡jóvenes, ustedes son hoy el gran pulmón de la sociedad guatemalteca!

Si pudimos superar la época de las dictaduras militares y transitar hacia la democracia hace 35 años, hoy también podemos superar el fracaso de la actual clase política. Lejos de fortalecernos como una sociedad equitativa y próspera, estamos al borde de un estado fallido, producto de la cooptación, la corrupción e impunidad —y la falta de liderazgo que ponga como centro del gobierno a la ciudadanía.
Si ustedes, jóvenes guatemaltecos, hombres y mujeres, asumen su rol como motores del cambio social, y participan activa y proactivamente de las soluciones de los grandes problemas que hoy enfrentamos, podemos rescatar nuestra democracia y la institucionalidad de cara a una sociedad con equidad y desarrollo.

Entiendo perfectamente la apatía que hoy genera en la juventud la política partidaria. Pero si ustedes, jóvenes, no se involucran en la búsqueda de un cambio constructivo y el saneamiento del sistema nada cambiará.

A menudo, los políticos tradicionales involucran a los jóvenes para maquillar sus propuestas y ganar votos. Pero ustedes, jóvenes, son más que eso, son el alma catalizadora de la democracia y de la expresión ciudadana. Sin retroceder mucho en la historia, el papel de la juventud en las jornadas de protestas ciudadanas desde 2015 ha sido disruptivo —y debe repetirse—.

Es esperanzador ver que hoy hay muchos espacios abiertos para promover la participación política, la formación cívica y el empoderamiento de liderazgos juveniles, que van desde lo local hasta lo nacional y regional. Son estos espacios los que abonan a la siembra de nuevos líderes y protagonistas de ese mejor futuro que tanto anhelamos, y que desde ya se está forjando. Por mencionar algunas iniciativas impulsadas principalmente por jóvenes y para jóvenes, puedo referirme a Unidas, la primera Escuela de Liderazgo para Mujeres en San Marcos; el Instituto 25a, que surge del movimiento JusticiaYa, nacido tras las movilizaciones de 2015 y cuyo trabajo se centra en democratizar el sistema político del país. Estos, en conjunto, con diversos movimientos como Politicando, que promueve desde la comunicación el análisis de la coyuntura nacional y política para jóvenes; Paz Joven, que impulsa la formación de ciudadanos comprometidos con la cultura de paz; o Visibles, organización integrada principalmente por jóvenes que trabaja la inclusión de las personas diversas incentivando el debate social y las políticas públicas.

Jóvenes, ustedes son más que maquillaje político. Poseen la energía inspiradora, el vigor creativo, el pensamiento crítico y la capacidad de innovación necesaria para ponerlo al servicio de las causas de nuestra amada Guatemala. Necesitamos su compromiso y acción. Involucrarse activamente en la transformación del país supera la militancia partidaria. El espectro cívico-político es amplio y se puede incidir desde distintas plataformas de acción. Las tecnologías y redes de información ofrecen una gran ventaja para amplificar su voz, llegar a amplios sectores e incluso adelantarse años en la búsqueda del cambio político y la transformación de sus comunidades.

Jóvenes, hoy les depara la necesidad, el reto y la oportunidad de ser actores de la transformación profunda de nuestro país y de la renovación de la clase política. Son la esperanza de Guate