Hagamos la diferencia

El país necesita cambios profundos, no cosméticos

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Este artículo no pretende criticar las actuales acciones del presidente electo, Alejandro Giammattei, pues al igual que buena parte de la población del país, estamos a la expectativa de los procesos que tomará cuando asuma la presidencia en enero de 2020. Lo que pretendo es exponer mis puntos de vista de lo que veo y de lo que creo que podría hacerse, como un ciudadano común que desea que el país, por fin, salga de la curva de decadencia en la que ha caído en las últimas décadas.

En lo personal, el anuncio de los funcionarios que se ha mencionado que gobernarán con usted me parece que ha sido conveniente, pues permite poner en escrutinio público su currícula, y considero que, de aparecer tachas comprobables en alguno, estará a tiempo de hacer los cambios necesarios. El beneficio de la duda es bueno. No conozco a muchos de ellos, pues no son personas que han militado en la vieja política. Esperamos que vayan realmente con el espíritu de servicio a la Nación, y no a buscar beneficios personales. Lo conveniente hubiera sido, con el tiempo que ha tenido, hacer convocatorias abiertas con los gremios e instituciones principales para cada ámbito de acción de los ministerios. Eso habría dado mayor solvencia para exigir resultados no solo a las personas, sino a las instituciones que lo postularon; sin embargo, está a tiempo de hacerlo con los mandos medios, hay mucho profesional preparado que no se ha querido involucrar en política, pues está ocupado en la profesión a la que pertenece.

El acercamiento con varios países es conveniente. Hemos visto las noticias de países e instituciones internacionales que le han dado su beneplácito para apoyar al país. Eso es positivo, ojalá que la agenda esté bien diseñada para aprovechar el poco tiempo que queda para lograr acuerdos importantes. Es urgente conocer de cerca el interior de nuestra nación, especialmente los municipios con mayores índices de pobreza, y determinar las posibles causas que los están provocando, pero también los mayormente poblados, que merecen atención, pues debe aprovecharse el bono demográfico de esas regiones. Conveniente es que usted viaje en automóvil para conocer el estado en que se encuentran las carreteras del país y observe el desorden imperante en el tránsito, en las construcciones, en el manejo de la basura, en la deforestación, etc.

Aplaudimos su decisión de eliminar algunos entes estatales inoperantes como la Sesán, que no ha logrado articular acciones que detengan el incremento de la pobreza extrema y la desnutrición infantil; la SAAS, que más que seguridad lo que hace es tener bajo control al presidente; el Parlacén, que no ha generado ninguna iniciativa de impacto para la región y solo ha sido refugio a funcionarios con historial cuestionado. Lo anterior no es suficiente, es importante analizar “todo el Estado”. Existen varias instituciones gubernamentales que pueden eliminarse, y al país no le sucede nada; urge una verdadera reingeniería estatal. Desde luego, debe asegurarse a los burócratas una oportunidad para colaborar con su gobierno de manera eficiente. Aunque hay opiniones de que esto no es posible, por los engorrosos trámites que llevaría este tipo de acciones, si se busca la forma de hacerlo, puede hacerse. Obviamente, la oposición será fuerte, pues el país está secuestrado por grupos interesados en únicamente aprovecharse de los recursos. Ojalá, señor Presidente, que usted continúe con la determinación que vi manifiesta cuando dio una conferencia académica a un grupo de estudiantes en la que estuve presente, en la que indicó que no le tiene miedo a la muerte, pues está viviendo tiempos extras… Guatemala necesita cambios profundos, no cosméticos. Su potencial es enorme, haga esfuerzos extraordinarios para aprovecharlo.