Hagamos la diferencia

La democratización de la monja blanca

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Publicado el

Hace varios años, por esta misma columna compartimos un dato interesante: el guatemalteco Fredy Archila, junto con el botánico francés Guy Chiron, nombraron correctamente la monja blanca, flor nacional de Guatemala. Su nombre científico correcto es Lycaste virginalis forma alba (B.S. Williams) Archila & Chiron. Dombrain la había nombrado como Lycaste skinneri alba, después de que Lyndey transfirió el género Maxillaria al Lycaste. Ambos botánicos se dieron a la tarea de implementar un proyecto de reproducción, rescate y reintroducción de la monja blanca, con el fin de rescatar a nuestro símbolo patrio, que prácticamente estaba extinto de su hábitat natural. Para ello fue fundamental la Estación Experimental de Orquídeas de la familia Archila.

Recientemente, la Estación Experimental de Orquídeas abrió un nuevo departamento Science Communication, a cargo de Javier Archila, y como una de sus primeras tareas planteó la necesidad de “Democratizar la monja blanca”, a raíz de que buen porcentaje de guatemaltecos no conocen especímenes en vivo de su flor nacional. Es indudable que al verla en persona generan una conexión que les permite ver la importancia de su conservación y la belleza del patrimonio natural de Guatemala.

Gracias a la alianza con instituciones que comparten la misma visión, se logró desarrollar un evento que permite al ciudadano conocerla. Por ahora se ha realizado en tres locaciones. La primera gran experiencia se dio en el edificio de Cooperación Española, en el marco del Festival de las Flores de Antigua Guatemala, Sacatepéquez, en donde se pudo observar un brillo en los ojos de quienes por primera vez conocían la joya de los bosques de Guatemala. La segunda experiencia se dio en Ciudad Cayalá, Guatemala, a través de la iniciativa Cayalá Eco, donde miles de guatemaltecos se dieron cita para conocer la flor nacional. En el mismo marco se le otorgó el reconocimiento a Fredy Archila “La flor de Cayalá”, por el enorme aporte al estudio y conservación de la biodiversidad vegetal, con especial énfasis en el trabajo que ha realizado con la monja blanca.

En los últimos días se llevó a cabo este mismo ejercicio de democratización en Cobán, Alta Verapaz, ciudad base, con la intención de que los cobaneros también tuvieran la oportunidad de conocerla. Esta vez el escenario fue Plaza Magdalena, un centro comercial local. La actividad fue exitosa, sobre todo porque muchos cobaneros que no la conocían tuvieron la oportunidad de acercarse y fotografiarse con ella.

Esta democratización acerca la monja blanca a los ciudadanos y es de vital importancia en el proceso de empoderamiento de los guatemaltecos hacia el símbolo patrio menos conocido. Es decir, Fredy Archila y la Estación Experimental de Orquídeas no se limitan a investigarla, reproducirla y preservarla; ahora se preocupan porque todos y cada uno de los ciudadanos de esta patria puedan apreciarla.

Personalmente he acompañado este proceso Al no poder hacerlo en las primeras exposiciones viajé a la ciudad de Cobán junto con mi esposa, para apreciarla. Con mucha satisfacción veo este proyecto como una forma más de amar a Guatemala.

Fredy Archila es un soñador y en su mente tiene muchos proyectos botánicos, pero los de la monja blanca son significativos. Prácticamente la ha rescatado y tiene ya especímenes en su hábitat natural, así como en su Estación Experimental, al haberla reproducido in vitro, y no descansará hasta cultivarla masivamente para que buen número de guatemaltecos puedan tener la oportunidad de tenerla en sus domicilios, a un precio asequible, pues hoy día, por la escasez y el morbo, los precios que se ofrecen son exorbitantes.