Hagamos la diferencia

La desigualdad está destruyendo el país

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Nos encontramos a escasos días de la segunda vuelta de las elecciones y la incertidumbre priva por doquier. No se observan propuestas claras de parte de los candidatos. Y es que al país, a pesar del gran potencial que tiene, se le ha sumido en una espiral de aumento de la desigualdad que está tocando fondo. Pareciera que ambas opciones van camino a mantener el statu quo, que nuevamente nos dejará a las puertas de otros cuatro años perdidos. El Estado ha perdido las facultades para generar estrategias que permitan superar la pobreza. Aunque no hay en el mundo un país sin clase media, nuestro grado de desigualdad es alarmantemente alto, el coeficiente Gini de Guatemala es de los peores en el mundo. La riqueza se ha concentrado en una minoría y la pobreza es la mayoría.

En Guatemala existen personas muy ricas por el simple hecho de tener la propiedad de un capital sin haber creado riqueza. Dueños de bancos, de latifundios improductivos, de un cartel del narcotráfico o políticos improductivos que han acumulado mediante un simple traslado de la riqueza de otros a su bolsillo, proveniente principalmente de la clase media. Tenemos una clase media que, debido a lo anterior, se deteriora.

No nos engañemos, el país sigue siendo gobernado por pocas familias acomodadas que son dueñas de la riqueza, que han escogido convertirse en buscadores de rentas, y han abandonado su vocación industrial. Son dueños de bancos, de empresas que tienen beneficios fiscales, con protecciones por legislaciones especiales, lo que hace menos competitivo el mercado y hace más fácil la economía parasitaria en detrimento de la productiva.

Los políticos les regalan recursos. Un ejemplo de lo anterior es haber reducido, en el gobierno de Otto Pérez Molina, el impuesto sobre la renta del régimen optativo, —impuestos sobre utilidades— del 31 al 25%, prácticamente se les regaló 6%. Que buena negociación para este sector de la sociedad, que cuenta con toda clase de asesores legales para mantenerse dentro de este régimen pagando pocos impuestos. Tienen consorcios de empresas que se facturan entre ellas para reportar menos utilidades, fundaciones que hacen labores sociales que les permiten reducir impuestos. Otra forma son las contrataciones de trabajadores por servicios profesionales al trasladar a ellos el pago de los impuestos y reducir el pasivo laboral, pago de vacaciones, bono 14, IGSS. Las facturas completas pueden restarse del pago del IVA.

Mientras tanto, la pobreza ha aumentado escandalosamente en el país, según datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística, Guatemala registra 59.3% de sus habitantes en pobreza y pobreza extrema. Esto provoca que este sector de la sociedad apoye a sectores políticos que en su discurso les ofrecen paliativos a su situación, sin permitirles salir de la misma. Lo anterior es peligroso porque esta parte de la sociedad no está en capacidad de elegir.

Esperamos que el próximo presidente analice que continuar alimentando esta desigualdad llevará inevitablemente al país al despeñadero. Deben hacerse eventos extraordinarios que saquen a los pobres de su situación y aumentar la clase media, que es la realmente productiva en el país. Para ello debe crearse la infraestructura adecuada para vitalizar la producción, lo que aumentará la capacidad de compra y creará una espiral de desarrollo. Esto aunado a un fortalecimiento de la educación que permita a los ciudadanos adquirir competencias que le ayuden a desempeñarse dentro de un sistema económico, legal moderno y progresista.