Liberal sin neo

La difamación como vehículo para brillar

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

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Tomo esta oportunidad para referirme a un artículo en la sección de opinión de EP el 1º de mayo, escrito por Miguel Gutiérrez. Me abstendré de ataques personales; quienes le conocen están familiarizados con su modus operandi. El suyo es un ataque directo, un intento de descalificar a la Universidad Francisco Marroquín (UFM) como institución de enseñanza superior y a la Escuela Austríaca de Economía, como corriente teórica. Me atribuye afirmaciones que no he proferido. Tampoco me referiré a su velada descalificación, con el vehículo de una incoherente y autocongratulatoria anécdota, de Manuel F. Ayau. Mis comentarios son a título personal y no en representación de la UFM.

Miguel afirma que la UFM se ha atado a una doctrina dogmática que genera mitos, que él va a desvanecer. Lo hace con la falacia del hombre de paja; inventa lo que supuestamente dice tal dogma y luego ataca lo que él ha inventado. El supuesto dogma al que se refiere es una corriente teórica conocida como la Escuela Austríaca de Economía (EA). La EA de pensamiento cubre un amplio espectro de pensadores e investigadores, que no necesariamente están de acuerdo en todo entre ellos, como es la ciencia. Es una metodología para pensar, que parte de algunas premisas básicas de la acción humana, no es un cuerpo doctrinario de políticas públicas. La EA enfoca su lente en la comprensión de fenómenos sociales, más que la medición o pronóstico. Como metodología teórica, no prescribe. Ninguna ciencia, propiamente, trata del deber ser; toda ciencia es descriptiva, no normativa.

El primer mito que Miguel pretende desvanecer es que F. Hayek pertenecía a la Escuela de Chicago. No conozco a persona alguna que sepa de lo que habla, que afirme que perteneció a la Escuela de Chicago, entendida como una corriente de pensamiento económico, como lo fueron Friedman, Stigler y Becker, por ejemplo. Aun cuando Hayek obtuvo el Premio Nobel de Economía en 1974, su trabajo fue de amplia incursión, especialmente en derecho, psicología, ciencias políticas y filosofía. Miguel afirma que la EA “no ha generado ningún conocimiento aplicable en economía desde 1937”. Quizás no está familiarizado con la escuela de Public Choice liderada por el Nobel James Buchanan, muy influenciado por la metodología de la EA, o con la rama de Economía Experimental fundada por el Nobel Vernon Smith, quien relata cómo de ser ingeniero se “convirtió” a la economía después de leer Acción Humana, de Mises. Quizás desconoce el trabajo de Kirzner, White, Garrison, Boettke y muchos otros, pero conociéndolo, Miguel confunde el modelaje macroeconómico con la economía.

Por cierto, en la UFM existe un Auditorio F. Hayek, como también un Auditorio Milton Friedman, un Salón Acton-Toqueville, Plaza Adam Smith, Salón Bruno Leoni y el Salón del Valle, que contiene la biblioteca de José Cecilio del Valle, prócer de la independencia de Guatemala. El hilo conductor entre estos personajes que la UFM honra es su apego a las ideas asociadas a una sociedad libre y el reconocimiento de la libertad individual como el más alto estado de la dignidad humana. No hay tal doctrina.

Otro mito que Miguel dice desvanecer es que con “el patrón oro se terminaría la crisis”. Entre escritores de la EA no hay consenso sobre las bondades del patrón oro, como no lo hay entre catedráticos de economía de la UFM. Es más, hay un lívido debate sobre el tema monetario, que explora muchas avenidas. Lamento decepcionar; no hay dogma monetario dominante en la EA, ni en la UFM, ni en los mitos 3 y 4 que Miguel inventa.

El quinto mito que inventa Miguel es que “la inyección de liquidez produce inflación siempre”. La teoría cuantitativa del dinero está más en el campo monetarista que en el austriaco, seguramente. No se percata de que el acento interpretativo austriaco no es sobre la relación causal entre la emisión monetaria y el nivel de precios. Tiene un enfoque distintivo, al poner la vista sobre el problema de mala inversión causado por expansión monetaria y crediticia. La expansión crediticia artificial hace que inversiones de horizonte temporal más largo parezcan rentables, cuando en realidad no lo son; los consumidores no han hecho las provisiones, ahorros, para consumir esos bienes, provocando recesión.

Fue precisamente la expansión crediticia impulsada por la FED, junto a otros factores, que provocaron la burbuja inmobiliaria y financiera en 2008. Para entender por qué su quinto mito sobre la EA es un batazo, Miguel tendría que aleccionarse sobre capital y la estructura de producción, con Capital e Interés, de Bohm Bawerk y sobre el ciclo, con Tiempo y Dinero, de Garrison, en idioma original.

Finalmente Miguel, pronuncia una falsedad cuando afirma que “la matrícula en ciencias sociales de esa universidad continúa cayendo”. ¿Qué lo empuja a mentir sobre lo que no sabe? La matriculación en la UFM es más que robusta. Puedo afirmar con conocimiento que los criterios de admisión en la UFM, medidos por pruebas estandarizadas de aptitud académica, son las más altas del país y que hay más aplicantes que admitidos.

Desconozco que te ha impulsado a querer causar descrédito a la UFM, afirmando falsedades. Es un descrédito para ti, no para la Universidad.