Liberal sin neo

La historia se repite, o al menos rima

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

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La historia nunca se repite, pero sí rima, dice un aforismo. El historiador y prolífico autor Niall Ferguson publicó recientemente su última obra, titulada Doom: the Politics of Catastrophe (2021), título que se traduce al español como Perdición, final o destino amargo. El libro explora el tema de grandes catástrofes en la historia, sus secuelas y la manera en que las sociedades que las sufrieron reaccionaron a ellas y lograron o no superarlas. El último capítulo examina la pandemia del covid-19. De cierto modo, todos los desastres humanos son hechos por el hombre. Ferguson es bastante crítico de la manera en que muchos gobiernos reaccionaron al covid y resalta las acciones tomadas en países que lograron minimizar su daño.

Aunque el surgimiento de una pandemia no es fenómeno novedoso en la historia, el contexto en el que se desarrolló la actual es bastante singular. Ocurrió en estados modernos, altamente organizados, científica y tecnológicamente avanzados, comunicaciones en tiempo real y complejas burocracias de salud pública; atributos socioestatales que caracterizan en mayor o menor grado a prácticamente todos los países del mundo. A pesar de esto, hace poco más de 14 meses la reacción de la mayoría de los gobiernos fue vacilante, titubeante, gobernada por pánico, optando por el cierre de la economía, el sistema educativo y el aislamiento general. Lo manifiesto es que los sistemas de salud pública no estuvieron a la altura del reto.

En EE. UU. se reportan más de 32.7 millones infectados y 581 mil muertes; Brasil, 15.2 millones y 422 mil; India, 22.7 millones y 246 mil, respectivamente. Un caso digno de atención es Taiwán, país con 23.5 millones de habitantes, que reporta 1,116 casos y 12 muertes, a pesar de ser vecino próximo de la República Popular de China, donde se originó el virus. ¿Qué hicieron las autoridades en Taiwán? Pusieron toda su atención en la realización de pruebas, seguimiento de contactos de los infectados y aislamiento y cuarentena de estos. No mandaron el cierre total de la economía. Corea del Sur tiene 51.3 millones de habitantes, reporta 1,875 muertes y tomó medidas similares a las de Taiwán.

La vacuna para el covid-19 se desarrolló de manera bastante rápida, en casi todos los casos por empresas farmacéuticas privadas. Es incomprensible por qué este recurso no se ha puesto en el mercado y priva, globalmente, la política de que debe ser otorgado por los gobiernos de manera gratuita. El temor al oscuro espectro de la desigualdad impide que la vacuna pueda ser comprada libremente por quienes pueden pagarla. Se combina el monopolio estatal gratuito con la producción privada, combinación que produce los peores resultados. Al parecer, es preferible el monopolio estatal gratuito en el que funcionarios “lucran” con la vacuna, a que oferentes privados lucren con dar un servicio pronto y eficaz. Podría ser gratuita o comprada en el mercado. Independientemente de consideraciones éticas subjetivas, habría muchas más vacunas y vacunados.

En Guatemala, el tema de la vacuna se ha vuelto tóxico, envuelto en una nube de denuncias de corrupción e ineficiencia. El Gobierno tiene monopolio de la compra de vacunas y las aplicará de manera gratuita; el resultado predecible es que no hay. Al inaceptable ritmo actual, le podría tomar al Gobierno varios años vacunar a la población. Es necesario enderezar el rumbo, con ejemplo y liderazgo vigoroso; sin permitir que prevalezca el hecho o la imagen que tiene la compra de la vacuna. La historia se repite, o al menos rima. ¿Cómo le llamará el MP? ¿El caso de la vacuna rusa?