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La Iglesia antes de la Independencia

José Molina Calderón josemolina@live.com

El papel de la Iglesia y de otros actores sociales en el proceso independentista se encuentra en el libro de Ana María Urruela de Quezada, editora y coautora, Memoria y compromiso: La Iglesia y el Bicentenario de la Independencia, 1821-2021. Tomo I: Tiempos de Cambio, 1767-1811. Guatemala, Mayaprin 2019. 395 pp.

El primer artículo del libro es el siguiente: Mariano Fazio Una lectura del proceso de Evangelización siglo XVI-XVIII. A continuación párrafos del mismo, indicando entre paréntesis el número de página. (18-81)

El análisis de dos siglos inicia con el capítulo Evangelización y personalización de América. Señala que la Evangelización fundante de América tiene lugar en los últimos años del siglo XV y durante todo el siglo XVI. (18)

Innumerables documentos de los reyes de Castilla insisten en la necesidad de cumplir con la obligación de evangelizar en los llamados territorios de Ultramar, y de dar buen tratamiento a los indígenas. (19)

Desde las bulas del papa Alejandro VI de 1493, otorgadas a los Reyes Católicos por petición de estos, fue cargando sobre la Corona de Castilla la responsabilidad primera de la evangelización de América. (19)

Se hace un análisis de cómo el cristianismo nació como espíritu universal desde la tercera década del siglo I en adelante. (22)

El descubrimiento y conquista de las Islas Canarias, primero, y de América, después, ambos en el siglo XV, ofrecía a la Iglesia —a todos los cristianos— campo apostólico moderno. Con el término Evangelización se designa estrictamente el primer anuncio del evangelio a personas que jamás habían tenido noticias de él. (22)

A lo largo de los tres siglos de dominación española en América se defendieron distintas posturas teóricas acerca de la Evangelización y su relación con la conquista armada. (23)

Tres corrientes principales surgieron en torno a este tema. La primera, la sostenida con el deseo por la mayor parte de los religiosos, pero de difícil aplicación en la práctica, consistía en la Evangelización Apostólica, es decir sin fuerza armada alguna. Otros religiosos se inclinaron por la Evangelización Protegida: el misionero iría acompañado de una escolta armada, no para atacar, sino solo como medio defensivo en el caso de que se produjera un ataque indígena. La tercera corriente era la de la Evangelización Postbélica: era necesario, según algunos, conquistar previamente un territorio por las armas para que los misioneros pudieran contar con las ventajas que daba la sujeción política de los indígenas a las nuevas autoridades. (23)

Hasta 1573, con la excepción de los intentos de Evangelización pacífica de los Dominicos y Franciscanos en Tierra Firme, y del P. Bartolomé de las Casas en La Verapaz, la Evangelización fue Postbélica en Las Antillas y lo que hoy son varias naciones americanas. (23)

A lo largo del siglo XVI se fueron estructurando 32 diócesis americanas, y la Corona de Castilla envió a América cerca de dieciséis mil religiosos. (23)

Entre las dificultades en el proceso de Evangelización cabe señalar la diferencia del idioma, la dispersión de los indígenas, las rebeliones, el mal ejemplo dado por algunos cristianos, la oposición de los líderes religiosos indígenas. Entre los factores favorables se cuenta la protección oficial de las autoridades, incluido lo económico; la religiosidad de los indígenas y el espíritu apostólico y sacrificado de los misioneros. (24)

El artículo trata también sobre el debate antropológico, la voz profética de la Iglesia, la utopía y realidad en América, y conclusiones.