Desde Ginebra

La reunión del G20 y la OMC

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

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Los jefes de Estado y de gobierno del G20 Financiero se reunieron en Osaka Japón para la Cumbre habitual anual, con el fin de analizar los desafíos económicos globales y sus copromisos medioambientales. En su conjunto, el G20 representa alrededor del 85% del PIB mundial.

En esta ocasión, los Estados Unidos y China aprovecharon la oportunidad para reunirse sobre las tensiones comerciales entre los dos países y buscar soluciones que puedan acomodar sus intereses comerciales, asunto que centró las miradas del resto de países asistentes.

También lo fue la reunión bilateral de los dos líderes de las mayores potencias militares del mundo, el presidente Vladimir Putin y el presidente Donald Trump, quienes se estrecharon las manos, por primera vez desde la publicación del reporte final del fiscal especial, que investigó la supuesta colusión entre la campaña de Trump y el Kremlin.

Al concluir los debates de dos días, los jefes de Estado participantes aprobaron una Declaración de 43 puntos con 16 documentos elaborados por los grupos de trabajo del G20, que aparecen como anexos a la Declaración. En el documento se recogen, entre otros temas, aquellos asuntos vinculados con la economía, la salud, la corrupción, el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, entre los otros temas que fueron abordados durante la reunión.

Varios de los puntos recogidos en materia económica y financiera son parte de la declaración de Fukuoka, que surgió en la reunión previa de los ministros de Finanzas y presidentes de los bancos centrales, que forman parte del corazón de esta iniciativa multilateral.

En su declaración, el gobernante japonés, Shinzo Abe, como anfitrión de la reunión, hizo un llamamiento para reducir las diferencias sociales diciendo: “debemos conseguir que los frutos del crecimiento lleguen a todas las esquinas del mundo”. Por su lado, el director general de la Organización Mundical del Comercio (OMC), Roberto Azevêdo, en su intervención afirmó que los líderes han reconocido una vez más la importancia de la OMC, reafirmando el apoyo a la reforma para que sus funciones mejoren.

Entre los primeros debates de la reunión estuvieron los temas sobre la economía digital y durante las intervenciones, salieron a relucir las diferencias entre las grandes economías, tras el veto impuesto por Washington a la empresa china Huawei, en el apartado de seguridad y de protección de propiedad intelectual. Sobre este tema afirmaron la noción de una futura sociedad centrada en lo humano, reconociendo que la digitalización transforma cada aspecto de las economías y sociedades.

En su declaración final, los líderes se manifestaron por lograr un entorno de inversión y comercio libre justo, no discriminatorio, transparente, previsible y estable, y de mantener los mercados abiertos. Afirmando que el comercio internacional y la inversión son motores importantes del crecimiento, la productividad, la innovación, la creación de empleos y el desarrollo. El G20 reafirmó su apoyo a la reforma necesaria de la OMC.

En el importante tema de las dificultades en el funcionamiento del sistema de solución de diferencias coincidieron en que es necesario tomar medidas con respecto de las normas negociadas por los miembros de la OMC. Además, reconocieron que las funciones complementarias de los acuerdos de libre comercio bilaterales y regionales deben ser compatibles con la OMC y que trabajarían para garantizar la igualdad de condiciones para fomentar un entorno empresarial propicio.

Las discusiones se prolongaron hasta la tarde del segundo día, paralelamente se realizaron numerosas reuniones bilaterales entre los líderes asistentes.